Televisión

El campamento para ricos en el que se decide el futuro de la televisión

Los dueños de las grandes compañías de comunicaciones se reúnen en Sun Valley (Idaho), donde hay aparcamiento de jets privados, equitación, “rafting” y se cierran negocios multimillonarios

Reed Hastings, cofundador de Netflix, llega a Sun Valley, Idaho, al llamado "campamento de verano para ricos" organizado por un banco de inversión
Reed Hastings, cofundador de Netflix, llega a Sun Valley, Idaho, al llamado "campamento de verano para ricos" organizado por un banco de inversiónBRIAN LOSNESSREUTERS

Podría parecer que la elección del lugar es casual. Sin embargo, en unas coordenadas por donde uno no pasa si no es muy a propósito, se encuentra el Sun Valley, en Idaho, en el noroeste de Estados Unidos. Estos días, todo tiene el aspecto de un campamento de verano. Personas con cara de triunfadoras apuran sus bebidas orgánicas y se preparan para una larga caminata, una jornada de “rafting” o, por qué no, un paseo a caballo. Aunque vistan ropa de montaña o algún polo deportivo, no son personas cualquiera: allí acaba de comenzar el llamado “campamento de verano para multimillonarios”, que reúne, entre otros asistentes esperados, al mismísimo Jeff Bezos (recientemente “jubilado” de Amazon), Tim Cook (Apple), Mark Zuckerberg (Facebook), los principales ejecutivos de Netflix Reed Hastings y Ted Sarandos, Brian Roberts (Comcast) David Zaslav (Discovery) y por supuesto Bill Gates y Warren Buffet quienes, entre el golf y el tenis, decidirán el futuro de la televisión y de los sistemas de “streaming”. Y tendrán un rato para mirar el sol ponerse detrás de, ya les decíamos que nada es casualidad, la Dollar Mountain.

Michael Rapino, presidente y consejero delegado de Live Nation Entertainment, el gigante de la música en directo, a su llegada a Sun Valley el 6 de julio FOTO: BRIAN LOSNESS REUTERS

Después de dejar a buen recaudo el jet privado, los participantes de esta reunión de millonarios vestirán ropa informal. Nada de trajes ni corbatas, porque no hay que impresionar a nadie. En la conferencia de Sun Valley todo el mundo sabe lo que valen los demás y encima, por suerte, está todo pagado: el banco de inversión Allen & Company no permitirá que el dinero mancille el ambiente, que haya peleas por quién invitó la última vez. En juego está el futuro de las comunicaciones, asuntos como el negocio del “streaming”, la pérdida de suscriptores de la televisión por cable -una tendencia que se aceleró durante la pandemia- y los videojuegos, según ha señalado el diario “The Wall Street Journal”. De fondo, los últimos movimientos en el sector: la fusión entre Discovery y WarnerMedia -propietaria de HBO o Warner Bros-, que está pendiente de aprobación institucional pero que podría provocar movimientos de la competencia, como hizo Amazon con la compra en mayo del estudio Metro Goldwyn Mayer (MGM). Pero a los campamentos de verano se va a divertirse y por es dicen que allí Jeff Bezos tomó la decisión de comprarse su juguete favorito, aunque fuera casi una antigualla y un poco mal negocio: el “Washington Post” que adquirió en 2013, quién sabe si fruto de una apuesta por perder una partida de “bridge”.

Con diferentes protagonistas, claro, la conferencia de Sun Valley lleva 40 años auspiciando el entendimiento de las grandes fortunas de Estados Unidos y su encuentro con personalidades en la cima de sus carreras, ya se trata de Oprah Winfrey, Mauricio Macri cuando era presidente de Argentina o Mike Pompeo cuando era el jefe de la CIA. Por supuesto, el acceso a los medios está vetado, pero dicen que los analistas e inversores estudiaban a conciencia las imágenes de familia o los posados informales para leer entre líneas y adivinar los futuros movimientos del capital y su inminencia. Mientras, los protagonistas, sin dejar de sonreír, dirigen el mundo. Pero sin que se les note mucho.

El aparcamiento de jets privados en una instalación cercana a la conferencia de billonarios FOTO: BRIAN LOSNESS REUTERS