La Dama que irá, ¿volverá?

Se quiere ceder la pieza a Elche por un año. La cuestión es si vuelve después. Detrás de este préstamo existen motivos económicos y, por parte del Gobierno, políticos

La Dama de Elche
La Dama de Elche

Parece que se ha impuesto el imperio del silencio. Nadie habla ni dice nada sobre lo que está sucediendo alrededor de la Dama de Elche y de cuál va a ser su próximo destino. El Ministerio de Cultura se limita a desmentir: no atienden reclamaciones ni existe un plan de ningún tipo. Pero en ningún momento tienen en cuenta que cualquier otro gobierno europeo hubiera salido ya a atajar los rumores y explicar cuáles son sus propósitos, su proyecto y lo que piensa hacer, que es lo que tendrían que haber hecho ya: convocar una rueda de Prensa. Es lo que suele ocurrir en las democracias que presumen de ser transparentes y que aspiran a ser ejemplares. Pero por aquí nadie suelta prenda. A estas alturas, está ya claro que la escultura íbera del Museo Arqueológico, un emblema de esta colección, va a viajar a Elche por su aniversario. Allí ya lo dan por hecho. Se supone que el préstamo consiste en una cesión de un año. Al menos, en un principio. El asunto ahora es si regresará a la colección o el ministro de Cultura, Miquel Iceta, será el primer responsable titular de su cartera en romper la colección de un museo nacional. Algo que hasta ahora no ha hecho ninguno de sus homólogos de la Unión Europea. Salvando las distancias, solo hay que plantearse si esto mismo lo harían los franceses con la parte arqueológica del Museo del Louvre o los ingleses con el British Museum. Ya adelanto que no.

Ahí, Iceta puede ser un pionero. Aunque sea un extraño récord por el que pasar a la posteridad. El asunto que sobreviene ahora es dilucidar los verdaderos motivos por los que esta obra va a salir de su sala en el MAN. El primero es el llamado «federalismo de la cultura». Si no es eso, que Iceta salga a desmentirlo, porque, como todos saben, quien calla, otorga. En este supuesto, esta sería parte de una maniobra para dispersar un conjunto de obras por el país. Razones culturales no existen. De conservación, tampoco. Los políticos, son evidentes, tanto que casi da apuro describirlo.

Tal como le han confirmado varias fuentes a este diario lo que realmente se esconde detrás de esta petición no son los supuestos anhelos emocionales sino utilizar esta escultura como ayuda económica y conseguir atraer visitas que dejen pasta. Vamos, como cebo y reclamo, que es una de las partes que existe en todo este asunto. Que nadie se engañe. Aquí nada tiene que ver con el supuesto arrobo que levanta la cultura. Si fuera eso, los políticos financiarían excavaciones en sus comunidades y desenterrarían el legado que tienen, que es de igual o mayor valor, y, además, darían empleo a sus jóvenes. Pero, claro, es más fácil pedir la Mona Lisa. Es algo tan profano como esto. En su anterior préstamo, esta localidad obtuvo pingües beneficios y quieren repetir la jugada. La Dama de Elche, que, por cierto, la vendieron sus propios descubridores a Francia y tuvo que salir el Estado a recobrarla, no se ve como una pieza artística delicada. Algo valioso para el conjunto de los españoles. Todo es un tema económico y una maniobra política, si, al final, se materializan los peores temores.