¿Andreu Nin fue asesinado en la URSS?

Al dirigente del POUM, cuya desaparición era uno de los misterios de la Guerra Civil, lo mataron en la carretera de Alcalá de Henares a Perales de Tajuña

Al dirigente del POUM, cuya desaparición era uno de los misterios de la Guerra Civil, lo mataron en la carretera de Alcalá de Henares a Perales de Tajuña.

Este año se cumplen ochenta del vil asesinato de Andreu Nin (1892-1937), cabeza visible del Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) durante la Guerra Civil española, a quien dediqué hace ya doce años una extensa biografía titulada «En busca de Andreu Nin», que fue calificada de «excelente» por el hispanista británico Hugh Thomas. A raíz de este libro sabemos por fin que Nin no fue conducido al puerto de Alicante y embarcado en un carguero soviético rumbo a la URSS, donde se le ejecutó, como suponía el entonces ministro de Gobernación, el socialista Julián Zugazagoitia. Tampoco fue trasladado al puerto de Valencia con el mismo fin, como creía al término de la guerra el policía comunista Javier Jiménez Martín, uno de los que detuvieron a Nin en Barcelona el 12 de junio de 1937. Ni mucho menos fue recluido y después fusilado en la guarnición madrileña del Pardo, a cuya brigada pertenecían los oficiales polacos y rusos que, según Juan Andrade, correligionario de la víctima, secuestraron al secretario general del POUM de la checa de Alcalá de Henares para llevarle hasta allí. Si todas estas hipótesis resultaron falsas, ¿qué sucedió en realidad con este intelectual opuesto a la política represiva de Stalin en la Unión Soviética, donde pasó nueve años de su vida como delegado de la Internacional Sindical Roja y miembro del Partido Comunista de la URSS?

Una checa «casera»

Veámoslo ahora: a la localidad madrileña de Alcalá de Henares había sido conducido el líder del POUM tras pasar unas horas en la checa de Atocha. Pero aquella otra checa «casera» improvisada en el apartado hotelito del matrimonio formado por Ignacio Hidalgo de Cisneros, jefe de la Aviación republicana, y Constancia de la Mora Maura, la nieta comunista del político conservador Antonio Maura, era todavía peor. Nadie, salvo sus verdugos de la NKVD, la policía secreta soviética precursora del KGB al mando del general Alexander Orlov, y unos cuantos cómplices comunistas, supo durante mucho tiempo que Andreu Nin se encontraba incomunicado entre las paredes de un sórdido habitáculo apenas capaz de amortiguar sus alaridos de dolor. Orlov y su banda se cebaron despiadadamente con la enfermiza naturaleza de Nin. Emplearon con él el denominado «método seco», según relató luego uno de los principales colaboradores de Orlov al ex ministro comunista Jesús Hernández.

Un acoso brutal ininterrumpido que se prolongó durante extenuantes jornadas que duraban diez, veinte y hasta cuarenta horas, en las cuales los verdugos proferían constantes amenazas e insultos a su debilitada víctima para intentar que se rindiera y se confesase espía de Franco.

Su sola declaración habría servido a Stalin para salirse con la suya y desacreditar al POUM ante los ojos del mundo entero. Si Nin hubiese desistido, Stalin habría abierto en España un proceso similar a los que acabaron en Moscú con la vida de los bolcheviques fieles a Lenin.

Pero como Nin no claudicaba, Orlov y sus secuaces se afanaron en despellejar su maltrecho cuerpo para seccionar mejor sus miembros en carne viva. Ni siquiera así pudieron subyugar su voluntad para arrancarle una fal-sa confesión. Con la piel desgarrada y los músculos deshechos, Nin era un montón informe de carne tumefacta que mantenía firme su moral.

La evidencia definitiva de la culpabilidad de Orlov era el informe que él mismo envió a Moscú el 24 de julio de 1937, describiendo los detalles de una operación cuyo nombre en clave era «Nikolai». Utilizando un lenguaje críptico, Orlov relataba la forma en que el líder del POUM fue secuestrado de la prisión de Alcalá de Henares y liquidado por agentes de la NKVD identificados por sus iniciales. Respecto a Andreu Nin, Orlov se refería a él en su informe exhumado del propio Archivo de Orlov (nº 32.476, volumen I) como el «objeto» y la «mercancía» que se trasladó del chalé de Alcalá de Henares hasta el lugar donde fue asesinado. ¿Pero qué lugar era aquel...?

La respuesta a uno de los mayores enigmas que aún permanecía de la Guerra Civil española se hallaba redactada en una pequeña nota escrita a mano con lápiz, grapada a la página 164 del primer volumen del archivo de operaciones de Orlov en la NKVD, cuyo texto decía así: «N. de Alcalá de Henares en la dirección de Perales de Tajuña, a medio camino, cien metros de la carretera, en el campo. [Estaban presentes] Bom, Schwed, Juzik, dos españoles, el chófer de Pierre, Víctor». Descifrando el escueto mensaje, podía concluirse que «N» era Nikolai-Nin, y la carretera de Alcalá de Henares a Perales de Tajuña, el lugar donde finalmente fue asesinado. No hizo falta viajar, así, hasta la URSS.