Anthony Caro, el escultor sin reglas

Muere en Londres un nombre fundamental del arte. Eliminó el plinto de las obras para que descansaran en el suelo

El artista posa con una de sus obras en la Royal Academy of Arts de Londres
El artista posa con una de sus obras en la Royal Academy of Arts de Londres

Su sueño era trabajar hasta cumplir los cien años en su estudio de Camden Town creando, porque de otra manera no entendía la vida y se aburría. Pero no pudo ser. La familia de Sir Anthony Caro confirmó ayer que el escultor falleció el miércoles a los 89 años de un ataque al corazón. Los que llegaron a conocerle aseguran que fue un hombre amable con un espíritu pionero, el primero que, a principios de la década de los 60, eliminó el plinto para colocar la obra directamente sobre el suelo, cambiando así no sólo la relación con la pieza de arte, sino la dirección futura de la propia escultura. Su influencia es comparable a la de otros reconocidos escultores británicos, comprometidos con una profunda ruptura de la tradición. Sir Anthony se ganó muy pronto el título de «escultor británico más importante de su generación». Es más, el director de la Tate, Nicholas Serota, lo llamó ayer «uno de los más destacados de los últimos 50 años». Jugó un papel fundamental en el desarrollo de la escultura del s.XX tras captar la atención del público con su muestra en la galería Whitechapel, en 1963. Allí exhibió grandes piezas abstractas como «Early One Morning», que fue pintada con un color brillante y se puso directamente sobre el suelo para hacer que el espectador pudiera entrar en esa relación directa, en ese contacto de uno a uno. Fue un cambio radical en la forma en que la escultura se entendía hasta entonces y el punto de inflexión que allanó el camino para futuros desarrollos en el arte tridimensional. «Se abrió un mundo de posibilidades ante mi y desde entonces he estado explorando diferentes áreas», dijo el pasado mes de junio en la Royal Academy de Londres, donde presentó su última exposición en el Reino Unido. El artista añadió: «La escultura tenía algunas reglas establecidas, algunas normas que yo simplemente me he limitado a romper».

Su perspectiva cambió definitivamente durante un viaje a Estados Unidos a principios de los años 60. Trabó relación con figuras relacionadas con el movimiento abstracto, como el crítico Clement Greenberg, cercano al pintor Jackson Pollock, el también pintor Kenneth Noland y el escultor David Smith. Aunque sus inicios estuvieron protagonizados con piezas de animales y figuras humanas en bronce que esculpía imaginando «lo que debía sentirse al estar en el interior del cuerpo», dotó a sus obras de mayor monumentalidad con el paso de los años y experimentó constantemente con una amplia gama de materiales como el bronce, la plata, el plomo...

Sir Anthony –en 1987 fue nombrado miembro de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II– nació en Surrey en 1924 y estudió ingeniería en el Chris's College de Cambridge, antes de pasar a especializarse en escultura en la estricta y clásica Royal Academy Schools. Al terminar sus estudios, se trasladó a Herfordshire (sureste de Inglaterra) junto a su esposa, la también pintora Sheila Girling, para trabajar a media jornada como asistente de Moore, uno de los primeros escultores británicos con fama mundial. Estuvo con él durante dos años y pasó luego a influir a artistas emergentes durante su época como profesor en la Escuela de San Martín de Arte de Londres, donde permaneció desde 1953 hasta 1981. Allí fue donde inspiró a la llamada «Joven generación de escultores británicos», entre los que se encontraba Phillip King, Tony Cragg, Barry Flanagan y Richard Long.

Pasión por lo hispano

Muchos de los grandes museos del mundo le han dedicado amplias retrospectivas: el MoMA de Nueva York lo hizo en 1975, el de Arte Contemporáneo de Tokio en 1995 y la Tate Britain de Londres en 2005. Su obra, que cuestiona las hipótesis sobre la forma, el material y los contenidos, se puede ver en la actualidad en una gran exposición en el Museo Correr de Venecia hasta el 27 de octubre. En 1997 recibió el Premio Lifetime Achievent Award, otorgado por el Centro Internacional de Escultura de EE UU. El artista británico estuvo en España en diversas ocasiones, entre ellas en 2004, cuando fue galardonado en Valladolid con el Premio Internacional Fundación Cristóbal Gabarrón de Artes Plásticas, y en 2006, cuando recibió el Julio González, del Instituto Valenciano de Arte Moderno. Nunca ocultó su pasión por el arte hispano, motivada por su procedencia de una familia española que en el siglo XVI emigró a Inglaterra. Y siempre presumió de su amistad con Chillida, quien también nació en 1924.

Artista metalúrgico

Henry Moore le abrió los ojos al arte moderno. Sus años como asistente a su lado, le dejaron una profunda huella a partir de la cual abandonó el trabajo figurativo para volcarse en su trabajo de esculturas hechas con soldaduras o ensamblajes de piezas metálicas. También recibió la influencia de David Smith y forma parte de una generación única de esculturores metalúrgicos como Richard Serra, el propio Smith, Eduardo Chillida y Donald Judd, entre otros.