«1980» el año de plomo, al cine

El director Iñaki Arteta rueda ya un documental sobre el año más horrible y sangriento del terrorismo en España

Un año concreto, como un latigazo, una ráfaga seca. Trescientos sesenta y cinco días de sangre y terror. «Quienes tenemos más de treinta lo recordamos bien», arranca la conversación el director de cine Iñaki Arteta. Acaba de empezar el rodaje de «1980», un documental que recogerá en imágenes y palabras todo el reguero de muertes de la banda terrorista ETA. Allá por el mes de mayo de 2012, puso en marcha una iniciativa para sacar adelante la película, el «crowdfounding»; es decir que abrió las puertas a todo aquel que quisiera contribuir a la financiación de su nuevo trabajo a través de la web http://www.1980docu.com/. Lleva recaudados más de 60.000 euros y la cuenta sigue abierta: «Tenemos gente que ha aportado cinco euros, y otros, 5.000, de toda España y del País Vasco en igual medida que del resto, unas 300 en total; fundamentalmente gente de bien. Es una cantidad muy alta para un proyecto de estas características. La respuesta ha sido entusiasta, y ahora lo estamos viendo con otra cara. Tenemos la misma voluntad que hace seis meses y un poco más de apoyo. Por ejemplo, se ha sumado la Televisión de Galicia, que es la única ayuda institucional con que contamos. Y estamos pendientes de que lo haga el ente gallego de cinematografía. Ya iremos completando finaciación», asegura.

Hoy la reunión será en Televisión Española, una institución que según el director tendría que participar, pues los archivos de la casa son vitales para rememorar lo que fue aquel año «y para dar el aspecto histórico que merece por el tipo de película que es. Ha habido un parón, pero no hemos estado quietos. Además, trabajamos en la documentación y hemos mantenido contacto con gente de cara al futuro. Hemos entrevistado a un experto en terrorismo, Florencio Domínguez; a Teo Uriarte, junto a ETA en los primeros tiempos. También a un ex general que trabajó en el Servicio de Inteligencia y a partir de ahora lo haremos con testigos y familiares de las víctimas. Será un fluir de nombres. Además, estamos abiertos a todo aquel que desee aportarnos algo», comenta.

Cuatro números que han marcado, dice Arteta, la historia de España. ¿Cómo fue ese año? ¿Cómo lo va a reflejar: «La intención es dibujarun retrato de unos tiempos bárbaros, oscuros, en los que todo estaba impregnado de miedo en el País Vasco, de inestabilidad. Había crisis, los terroristas mataban en cualquer sitio, el número de atentados era grande y el apoyo popular al terrorismo y sus ramificaciones, también. La sangre se sucedía cada día y la presencia del terror era apabullante. Y en medio de este panorama, la gente, que no se enfrentó a las víctimas, no se acercaron a ellas, ni la sociedad ni los políticos. Estaban pendientes de lo que sucedía, pero no para acabar con ello, con la raíz de todo aquello. No se demostró ningún tipo de solidaridad con quienes lo sufrieron», dice. Eran dos mundos paralelos en los que la Guardia Civil, la Policía, los no nacionalistas, estaban en el punto de mira. El entramado social te estaba marcando. El País Vasco era Palermo en los peores tiempos de la Mafia; parece mentira».

En primera persona

Y ese estado de tensión, de angustia en el día a día, es el que tratará de reflejar en «1980» –«queremos dibujar aquel año a través de la experiencia en primera persona de quienes padecieron el horror de cerca»–, otra nueva aportación suya más al cáncer del terrorismo, que no ha sido ajeno a nuestra cinematografía pero que para Arteta «no se ha tratado suficientemente. Se han hecho películas sobre la actividad de los terroristas. ¿Y quiénes lo han sufrido en sus carnes? Desde 2008 con ''El infierno vasco'' no se ha hecho nada que tenga que ver. Y me parece muy fuerte porque dice mucho del tema y merec, como poco, un análisis. El País Vasco era Palermo en los peores tiempos de las Mafia. Parece mentira, pero es así», rememora. Y aquel año, aquella sangría permanente, ese ruido terrible de pistolas marcó, señala, el deveir de la historia política de nuestro país: «El miedo a ETA proviene de aquellos años. Es lo que ha hecho que se negocie y que el miedo haya ganado la batalla para evitar cualquier tipo de resistencia contra ellos», explica y añade que «me resulta inexplicable que a día de hoy no deje de haber corrientes de simpatía, como la manifestación del sábado». Desde hace 13 años es consciente de que trabaja al margen de los intereses: «No somos orportunistas. Tenemos una idea y la llevamos adelante. Anosotros no nos financia nadie. Y trabajamos a pesar de todo», recuerda.

El detalle

CINEMATOGRAFÍA CON POLÉMICA

Directores como Imanol Uribe en «Días contados» (1994) y Jaime Rosales en «Tiro en la cabeza» (2008), sobre el atentado de Capbretón, han tratado desde distintas perspectivas y ópticas el tema del terrorismo. «La pelota vasca» (2004), de Julio Medem, estuvo rodeada de polémica desde antes de su estreno en el Festival de Cine de San Sebastián. La cinta levantó ampollas en el colectivo de víctimas del terrorismo, quienes se consideraron injustamente tratados en el documental. Gotzone Mora e Iñaki Ezquerra pidieron que se retiraran sus testimonios del filme al entender que la producción da una visión ofensiva para las víctimas de ETA.

PIlar Elías, sin odio pero con memoria

Es la viuda de Ramón Baglietto, asesinado por ETA el 12 de mayo de 1980 en Elgóibar. Se unió a las listas del Partido Popular y fue concejal en Azkoitia hasta 2011. Lleva bien la cuenta y no se le escapa un año: hace 33 de aquel horrible día. Conoce muy bien a Iñaki Arteta y ha trabajado con él en anteriores trabajos como «Trece entre mil». «Si me pide que colabore acudiré a su llamada como siempre porque lo que hemos sufrido no se puede olvidar. Esos asesinos no pueden irse de rositas por lo que hicieron». Dice que sobrelleva día a día la pena y el recuerdo, «no nos queda otra y nos arropamos entre nosotros». Tibio le parece el enfoque que han dado nuestros directores al de los temas terroristas: «No me gustan esas películas como ''La pelota vasca'', que mezclan unas cosas con otras. Aquello ni fue ni es como apuntan», dice y declara que es «durísimo mirar atrás, sobre todo por los nietos. En casa siempre se habla del abuelo, que nació el día de Reyes. Ellos preguntan, y oye, a veces te ponen los niños en un compromiso. No les hemos explicado nada aún porque son muy pequeños. Además, en esta casa no hay odio, jamás lo he inculcado a mis hijos, nunca, aunque quiero dejar claro que yo ni olvido ni perdono», dice tajante Pilar, que pasa un domingo más, acompañada siempre de los suyos. Y con una ausencia enorme, «esa que se lleva a cuestas todos los días».