Duelo de voces en el Polo Sur

La Ópera Estatal de Baviera se prepara para uno de los acontecimientos líricos de 2016: el estreno mundial, el 31 de enero, de una ópera basada en la conquista de la Antártida.

El equipo de Amundsen  en la ópera.
El equipo de Amundsen en la ópera.

La Ópera Estatal de Baviera se prepara para uno de los acontecimientos líricos de 2016: el estreno mundial, el 31 de enero, de una ópera basada en la conquista de la Antártida.

Con un argumento raramente recogido en representaciones de este género, llega la ópera «South Pole» («Polo Sur») a la sede de la Compañía de la Ópera Estatal de Baviera, un estreno mundial que debutará el 31 de enero. La pieza fue creada conjuntamente por el compositor checo Miroslav Srnka y el escritor Tom Holloway, de origen australiano. Se trata de una obra narrada en paralelo y escrita en inglés que escenifica la lucha por el descubrimiento del Polo Sur de las expediciones británica y noruega que comenzaron a principios del siglo XX una carrera por la conquista de la Antártida. Es una historia de supervivencia, tragedia y esperanza desarrollada en un mundo de hielo, y para la que se rescata a dos grandes voces: la del tenor mexicano Rolando Villazón, que da vida al explorador inglés Robert Falcon Scott, y la del barítono americano Thomas Hampson, quien encarna al aventurero noruego Roald Amundsen. La batuta de la Orquesta Filarmónica de Berlín, director a su vez de la Ópera Estatal de Baviera desde 2013, el ruso Kirill Petrenko, será quien se haga cargo de la dirección musical de «South Pole», constituyendo el primer estreno mundial de una ópera de larga duración que conduce en toda su carrera. La puesta en escena lleva el nombre de Hans Neuenfels, que ya escenificó «Medea en Corinto» en junio de 2010 y más recientemente «Manon Lescaut», en noviembre de 2014.

Mundo de ilusiones

Sobre el escenario se recreará la dura carrera de dos rivales que sueñan con alcanzar el honor en una historia helada y eterna con un importante trasfondo histórico. Aunque el protagonismo estará encarnado por las representaciones de Ronaldo Villazón y Thomas Hampson, no faltarán las voces femeninas, como la de Tara Erraught, que personificará a la mujer de Scott, Kathleen, o la de Mojca Erdmann, que dará vida a la pareja de Amundsen.

El propio argumento de la obra y esa peculiaridad de ser «dos óperas en una», como la han definido sus creadores, serán algunos de los elementos capaces de mantener a la audiencia expectante, preguntándose con qué les sorprenderán Petrenko y Srnka. Una historia que permite al espectador ser testigo de ambas aventuras, tanto de forma visual como a través de la música. Recupera un acontecimiento de 1910, cuando el científico y explorador británico Robert Scott se prepara para la expedición con un objetivo: ser el primer hombre en alcanzar el Polo Sur. Sin embargo, se le presenta un rival inesperado: el noruego Roald Amundsen planifica el viaje en secreto, haciendo creer que se dirigía hacia el Norte, cuando en realidad deseaba que su nombre figurase en la historia como el primero en llegar al extremo sur.

El primer acto comienza con el telegrama que Amundsen envía a Scott desde Madeira, una vez comenzada la carrera. Entonces, el espectador se verá envuelto en un mundo de ilusiones, competitividad, soledad y desesperación. El equipo noruego alcanzó su destino final 33 días antes que Scott, mientras el británico perdió, no sólo la carrera, sino también la vida en una tormenta de nieve durante el camino de vuelta. En 1912, la noticia del éxito de Amundsen se vio empañada por la tragedia de Scott, que acabó convirtiéndose en leyenda. Aunque lleva un importante trabajo documental detrás, la ópera «no está basada al cien por cien en la historia real», cuenta a LA RAZÓN el compositor y creador Miroslav Srnka: «Lo que es importante para nosotros es que la audiencia sea capaz de conectar con el lado humano de los exploradores, que entiendan sus motivaciones y sentimientos, la razón de desear ser los primeros, lo que querían lograr... Más que querer describir el viaje, tratamos de representar el estado de ánimo de los equipos durante la expedición a través de aproximadamente 15 puntos significativos. Para recrear los hechos históricos ya están los diarios y el libro que se escribieron, nosotros hemos querido centrarnos en los sentimientos».

Este joven de origen checo, conocido por trabajos de orquesta en su país natal o en Alemania (fue Premio de Música Ernst von Siemens hace seis años), se propuso trasladar al escenario esta epopeya, contando con el libreto del escritor Tom Holloway. «El cómo se me ocurrió la idea es bastante anecdótico», relata. «Cada otoño, con un grupo de amigos músicos y musicólogos, hago una expedición a las montañas más altas de República Checa. Vamos a lugares recónditos donde no hay gas ni electricidad y es realmente una experiencia para encontrarse a uno mismo, purificadora. Estos viajes me hicieron darme cuenta de esa irrealidad de la Antártida, incluso siendo un lugar real, pero existe una irrealidad respecto al ambiente que allí se respira, tan lejos de todo. Entonces, comencé a pensar cómo esa conexión podría trasladarse a un escenario». Entonces, empezó para Srnka una exhaustiva labor de documentación y, en seguida, se sintió «fascinado y atraído» por la carrera de Scott y Amundsen. «Entonces, se lo propuse a Holloway y decidimos llevarlo a cabo», añade.

Un escenario dividido

«Lo más interesante es que es un proceso de composición en paralelo. La mayoría del tiempo la ópera se desarrolla simultáneamente sobre un escenario dividido en dos partes. Los equipos nunca llegaron realmente a encontrarse, a pesar de que perseguían el mismo destino, pero la audiencia sí puede verlos a la vez», relata. Su objetivo es crear la música adecuada para ambas expediciones. «Lo hacemos de dos formas diferentes. Por un lado, a través de este principio de polifonía; es decir, creamos capas no sólo visuales, sino también musicales. Y por otro, la integración de melodías ambiguas en su expresión, aptas para ambas situaciones». El compositor de 40 años espera «con curiosidad» la respuesta de la audiencia, un público mayoritariamente alemán –aunque está contada en inglés, con subtítulos en lengua germana–, y exigente. «Es el trabajo más amplio que he hecho, también el más mediático, pero todo lo que he compuesto en los últimos cinco años guarda para mí una especie de conexión con la ópera. Aunque no siempre los trabajos más grandes son los más importantes para tu desarrollo como compositor», añade, para concluir asegurando que «ha sido un proyecto atrevido y arriesgado. No sólo la historia de “South Pole” entraña una aventura, también el proceso entero de trabajo lo hace».