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El león del Prado ya anda suelto

"El Cid", la obra de Rosa Bonheur que se guardaba en el almacén de la pinacoteca, ya está expuesto, gracias tanto a la iniciativa del museo como a Twitter, que ya lo está celebrando

"El Cid", la obra de Rosa Bonheur que se guardaba en el almacén de la pinacoteca, ya está expuesto, gracias tanto a la iniciativa del museo como a Twitter, que ya lo está celebrando

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El pasado mes de julio, Twitter ardía al conocer la historia de Rosa Bonheur: una pintora del siglo XIX que, además de haber sido fuente de inspiración para muchos de los artistas que la rodeaban, fue una adelantada a su tiempo. Era francesa y, sobre todo, valiente. Nada le hacía dar un paso atrás, ni siquiera el hecho de ser mujer que, en aquel entonces, carecía de ciertas ventajas. Tal fue así que esto, sumado a su pasión por pintar a la naturaleza y a los animales, no dudó ni en disimular su homosexualidad ni en acudir a la gendarmería para pedir permiso y poder llevar pantalones, pues de otra manera no podía acceder a la Feria de caballos de París para pintar. La importancia de Bonheur era tal que incluso traspasó fronteras: fue galardonada con un reconocimiento del entonces Rey de España, Alfonso XIII, así como fue invitada por la Reina Victoria. Fue por estos hechos y varios más, por los que Luis Pastor, diseñador gráfico y apasionado del arte, decidió llamar la atención a través de su cuenta de Twitter del Museo del Prado, ya que poseía en su pinacoteca un cuadro de esta artista, en lugar de tenerlo colgando de sus paredes.

La cabeza de un león en primer plano, prominente, seductora, puede que incluso amenazante, es la obra que Pastor descubrió y que convirtió en todo un movimiento. Según publicó LA RAZÓN, el Prado ya tenía en mente sacar a Bonheur del almacén para una exposición temporal, incluso para colgarla en la sala del siglo XIX, en la que otros pintores extranjeros como Davids Roberts, Jean Luouis Messonier o el belga Theo van Rysselberghe ya habían ido rotando. Pero, debido a la repercusión que obtuvo la protesta del diseñador, ya no cabía duda de que la obra, titulada "El Cid", saldría de su jaula para rugir por los pasillos del Prado.

Hoy ya es una realidad: según ha comunicado el Museo del Prado, el león de Bonheur ya cuelga en la sala 63ª del Edificio Villanueva, junto a una obra de Francisco Lameyer que también se ha expuesto hoy tras haber sido restaurada. Ambos cuadros, según la pinacoteca, "se enmarcan dentro de la intención del Prado de sacar a la luz de manera rotatoria obras del siglo XIX menos conocidas. La selección de los cuadros que se exponen se hace atendiendo a criterios de calidad y de integración en el relato expositivo". De esta manera, tanto Bonheur como Lameyer se exponen a partir de hoy junto a grandes obras de su época, como son las de Luis Rigalt, discípulo de Pérez Villaamil, que, según han apuntado desde el Prado, "es o podría ser una evocación del Castillo de Montsegur, un paisaje del pirineo francés, muy cerca de España y coronado por una fortaleza cátara".

El león de Bonheur ha salido de su celda y, de esta manera, se han cumplido las expectativas tanto de una movilización que, dijo Pastor, "no recordaba una igual en España", como del proyecto que Javier Barón -responsable de las colecciones del siglo XIX- ya tenía en mente. Aunque las cosas en Palacio van despacio, "El Cid"no ha tardado en exponerse desde lo acontecido, de tal manera que, gracias a la iniciativa y a la respuesta por parte del museo, en esta situación no solo gana el arte, así como el público, que podrá conocer a una de las grandes artistas del siglo XIX, sino también las mujeres en la pintura: de las 1.800 obras expuestas en el Prado, solo 6 -ahora 7- son de pintoras.

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