«En este oficio, vales lo que vale tu última comedia»

JORDI GALCERÁN- DRAMATURGO

Con «El método Grönholm», ganó fama y dinero –le dio para un año sabático en Nueva York con su familia–. Fue un fenómeno en la cartelera española: hubo adaptación cinematográfica, versiones en el extranjero, y las puertas se le abrieron en terrenos como el del musical («El Rey León», la excelente versión española lleva su firma). «El método Grönholm» sigue estrenándose en el exterior: este verano pasado en Los Ángeles. Pero hubo un antes –«Palabras encadenadas»– y sin duda hay un después, con textos como «Fuga» y «Burundanga». Con esta última ha vuelto a lograr el éxito en Madrid, donde va por su segunda temporada en el Teatro Lara.

–Al autor en España no le piden autógrafos por la calle. Pero usted es lo más parecido a una estrella que tenemos. ¿Es consciente de ello?

–Sí, pero porque he tenido tres o cuatro éxitos. En el mundo anglosajón el autor sí es la estrella. Allí te sientes tratado de una manera muy distinta: tienen muy claro que lo importante es el autor y los actores. Aquí has tenido éxitos, a la gente de la profesión le puede sonar tu nombre, pero ya está. Y me gusta que sea así.

–¿Le ha sorprendido alguno de sus éxitos?

–Todos. El que más, claro, «Grönholm», porque es más que un éxito: es un fenómeno. Pero he tenido fracasos también. Yo escribí «Gaudí», que fue uno. Soy el autor que ha hecho perder más dinero a los productores de Cataluña, sin ninguna duda.

– Le habrán perdonado, ¿no?

–Sí, pero nunca más se ha vuelto a intentar hacer un musical de gran formato en Cataluña, porque estas cosas se recuerdan. En este oficio, vales lo que vale tu última comedia y no hay nada seguro. «Fuga», que estuvo en Madrid dos años, en Barcelona fue un fracaso.

–En general, la dramaturgia española no escribe de lo que la rodea. ¿Es cuestión de ciclos?

–No lo sé. Creo que la política da mucha pereza. Ahora bien, el tema de la crisis, al menos en Cataluña, está en todas las obras. Y lo que no tiene que hacer nunca un dramaturgo es escribir panfletos. Tienes que hacer obras imbricadas en la sociedad, pero debe que ser una historia.

–¿Vive de escribir?

–Yo vivo de «El método Grönholm», sí. Bueno, podría vivir sólo de él, pero vivo gracias a esa obra y a todas las demás. El 95% de éstas no dan dinero, pero cuando tienes una que comercialmente va bien, ganas mucho. Siempre les digo a los guionistas de televisión: escribid teatro.