Cultura

Entrevista a Rufián: «No me apunté al gimnasio, solo voy a ducharme»

El portavoz de ERC en el Congreso dice que «ser de izquierdas es ser el último de la fila (y saberlo)», y así lo ha escrito en un libro y que de pequeño no era mal estudiante pero «la liaba en clase».

El portavoz de ERC en el Congreso dice que «ser de izquierdas es ser el último de la fila (y saberlo)», y así lo ha escrito en un libro y que de pequeño no era mal estudiante pero «la liaba en clase».

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A una isla independiente se llevaría la foto de su hijo Biel. Le llaman ahora el «soltero de oro», pero recurre al «no hablo de mi vida privada» y dice que de oro tiene «poco o nada».

En el Bar Manolo confiesa que ha dejado las alitas de pollo porque le ha subido el colesterol. Dice que «ser de izquierdas es ser el último de la fila (y saberlo)», y así lo ha escrito en un libro y que de pequeño no era mal estudiante pero «la liaba en clase».

¿Se está haciendo mayor? Le veo más moderado...

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Obviamente sí, me hago mayor. Pero más que moderado tengo otro rol, soy portavoz y eso me convierte en el representante de un Grupo parlamentario muy importante. Creo que di demasiadas excusas para hablar de la forma y no del fondo y el reto es intentar que no pase.

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¿Quién le cose el traje de «hombre de Estado»?

Me lo coso yo, también. Es broma. La pregunta es de qué Estado. No, los entornos cambian, y los momentos políticos también. El tiempo de la indignación por la indignación pasó y la gente nos pide soluciones.

En las filas de ERC tienen un diputado con un parecido razonable al líder de Podemos. ¿Han pensado encerrar a Iglesias en el baño para que salga adelante la investidura?

Es Gerard Gómez del Moral, es muy bueno. Lo haría mejor que Pablo Iglesias. Así que no, al final será Podemos quien nos pida a Gerard.

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Usted le dijo al juez Marchena que no hubo rebelión porque ese día se fue a merendar. ¿Qué merendó?

Pues la verdad es que tomamos unas cañas, fue poca merienda. Los abogados me preguntaron qué había hecho esa tarde del 20 de septiembre y me dijeron que lo comentara, porque es raro que en una plaza llena de gente pegándose se pueda ir a merendar y así lo expliqué.

¿Estaría en la clase de artes oscuras de Hogwarts? ¿Qué magia haría?

Quizá sí. Hay malos que son mucho mejores que héroes. Creo que lo importante, independientemente de que sea magia negra o blanca, es intentar cambiar las cosas, así que si es a través de la magia negra, pues bien venida. Al final, los malos tienen un punto más sexy.

Dicen que se ha apuntado a un gimnasio. ¿Eso es porque quiere ser más ibérico?

No es cierto. Cada lunes quedo a las 6:30 con un amigo para caminar dos horas y media. Él sí que está apuntado a ese gimnasio y le he pedido dos veces, porque después tengo la reunión de partido de Grupo, que me deje ducharme, porque no tengo otra forma de hacerlo. Y me han visto estar allí, pero juro que no estoy apuntado y que lo único que hago es ducharme. Lo malo es que ya no voy a poder hacerlo...

La madre de su hijo es licenciada en filología hispánica, su niño nació el día de la hispanidad... ¿Necesita más señales «made in Spain»?

No, son casualidades de la vida. No renuncio a mi españolidad, que para mí es Miguel Hernández, Poveda, Alejandro Sanz o Rosalía.

¿Le gusta Rosalía?

A mí, sí, claro. Ella es la Cataluña de la que yo provengo y me gusta tanto lo que hace que me da igual lo que piense; ni lo sé.

Poveda dijo que para que no le confundan más con usted necesita que engorde, se quede calvo o se afeite. ¿Secunda su propuesta?

Le admiro mucho y me encantaría conocerlo. Engordar más sería complicado, calvo igual sí; estoy en ello, y afeitarme no lo veo, si lo hago parece que tengo 25 años.

¿Si hay elecciones le preocupa más convertirse en florero o jarrón chino?

Si vamos a elecciones será un fracaso para toda la izquierda, y toda la izquierda será una especie de jarrón chino porque toda esa generación de líderes se la puede jugar.

¿Usted es más de banda o de comando?

De banda.

Si tuviera que entrar en la banda de «La casa de papel», ¿qué nombre elegiría?

Tengo pendiente verla, pero estoy con un montón de series. Elegiría Venezuela.

¿Dónde daría el golpe? Y ¿qué se llevaría?

En el Vaticano.... Llevaría el oro que hay en el techo para dárselo a los pobres, a lo Robin Hood.

Si Pedro Sánchez le hiciera ministro del Interior. ¿En qué gastaría los fondos reservados?

En averiguar qué pasó exactamente el 17 de agosto.

Para ser amigo de Otegi, ¿hay que tener estómago o tomar probióticos?

Hay que tener la mente abierta. Nosotros tenemos un acuerdo de coordinación histórico con ellos.