Todos los caminos llevan a Lorca

Lo escrito sobre la obra y la personalidad de Federico García Lorca es sencillamente inabarcable. Su irrepetible figura se ha convertido en un icono de la sensibilidad literaria y la emotividad estética, un referente cultural que se actualiza constantemente bajo diversos enfoques y miradas críticas. En esta línea conviene celebrar la aparición de «De la mano de Federico», del director de escena Lluís Pasqual (Reus, 1951), un libro felizmente inclasificable en su personal originalidad. Es esta la crónica de un enamoramiento, la historia de la visceral fascinación que siente Pasqual hacia el mito lorquiano y el recorrido, durante décadas, de esta íntima y fecunda obsesión. Se detallan así sus montajes de las obras de Federico por todo el mundo (en Colombia, graciosamente, le confunden con el mismísimo poeta), la trascendencia del protagonismo femenino en Yerma sobre todo y bajo la clásica estela de emblemáticas actrices como Margarita Xirgu o Núria Espert, los testimonios lorquianos de primera mano de Rafael Alberti, Pepín Bello o Isabel García Lorca, el sentido musical –las nanas infantiles y el flamenco– de toda esta dramaturgia y su característica simbología metafórica, y la escenificación de un texto tan misterioso y magnético como «El público», máxima expresión de ese surrealista «teatro bajo la arena», de visionaria y fascinante magnitud. Se retrata muy bien el perfil artístico de Lorca, entre melancólico, genial, expansivo y arrebatado, destacando la vigencia de una obra que bucea, desde la clásica tradición del pathos griego, en inquietantes resortes y obsesiones de la condición humana, al tiempo que se precisa acertadamente el sentido del «duende» identificativo del universo de Federico. Un libro que merece engrosar la mejor bibliografía lorquiana.