Literatura abstracta, el nuevo género del siglo XXI

David Quiles reúne en un volumen textos de esta apuesta creativa

David Quiles, el rostro oculto de una tendencia visible
David Quiles, el rostro oculto de una tendencia visible

Si no existe, hazlo. David Quiles Guilló es de los que suscriben ese pensamiento característico de los pioneros norteamericanos, educados en una fe inquebrantable en sí mismos, en su capacidad para cambiar el mundo y donde no había nada, o si lo que había no les satisfacía, levantaban su propio imperio. Un día, miró su biblioteca y descubrió que todos los libros le aburrían. Pensó en la causa. Y lo entendió: en ninguno de los anaqueles aguardaba el libro que él deseaba leer. Así que se inventó un género y, ya puestos, una literatura. Le ha dado hasta apellido: «Abstracta». El resultado es un volumen que recoge 63 textos de 45 autores redactados bajo las premisas de esta nueva... ¿Estética?, ¿estilo? ...

–¿Qué es la literatura abstracta?

–Coger todos los elementos del lenguaje escrito para generar otro tipo de lengua. No es poesía experimental, tampoco un experimento dadaísta. Puede ser un nuevo género literario. Parte de la pintura. Intento llevar la literatura al campo de la creatividad. ¡Pero no sale algo que no tiene sentido! Es leer palabras, reconocerlas, más que leer, reconoces las estructuras con las que el autor se ha divertido trabajando».

El resultado de esta iniciativa es «Abstract/Exit», un volumen que contará enseguida con una continuación debido a la exitosa recepción que ha tenido la idea. «Necesitaba una literatura que no quisiera contarme una historia; un ensayo sin referencias, que el propio texto escrito sea el campo de la abstracción, que el lector pueda leer hasta la mitad o hasta donde disfrute. No sé si existía esa necesidad, pero yo la sentía», comenta. El escritor participa en la Feria Editorial Independiente Libros Mutantes, que acoge hasta hoy la Casa Encendida de Madrid.

–¿Lo que propone puede asustar al lector?

–Es jugar, no hacer cosas ilegibles, tipo cuatrocientas «a» seguidas. Tiene que ser legible. Pero no por ser legible tiene que ser entendido. Optamos al comienzo por el inglés, porque las palabras en esa lengua tiene varios significados. También pueden incluirse términos que no existan. Se trata de quitarle el peso al significado para leer por leer y, dependiendo de tus experiencias, reconocerás unas estructuras u otras. No hay grandes significados en los textos. Por llevarlo a la pintura de este estilo. El público identifica los dibujos, las sombras, pero nadie se plantea qué intentan representar. Disfruta justo con lo que es. Se basa en eso. Leer sin reconocer formas, colores, nada que tenga que ver con realidades. En cuanto vas a abordar un texto que no tenga sentido, saber que sólo vas a disfrutar. Vas a leer de una forma distinta, con una curiosidad diferente.

–Me he encontrado con una definición sobre su nuevo género: «Literatura vanguardista para leer de forma tradicional».

–No sé si será vanguardia, pero creo que esto es un lenguaje contemporáneo. Tiene que nacer ahora, pero ponerlo en un formato tradicional. Por eso he optado por imprimir los textos, y no ponerlo a disposición de un Kindle. El papel aporta cierta experiencia. Es como juntar los hilos: «Estoy leyendo un libro, pero mira qué libro estoy leyendo». En un Kindle sería una nube de palabras.

David Quiles, agitador cultural y teorizador de un nuevo género, el suyo, explica que en los tiempos que vivimos «los lenguajes adolecen de semirrupturas. Ahora mismo no existe linealidad en ellos. Estamos rotos, y a lo que aspiraba era a reflejar esta rotura en un lenguaje propio, que, en el fondo, es un reflejo de los tiempos que vivimos. Es una nueva vuelta de tuerca. No es una acción de márketing, no es algo para vender. Estamos en una cosa incipiente», comenta. Mientras prepara su novela «abstracta», Quiles, que aboga por ser independiente y autónomo, reflexiona sobre lo que ocurre en la cultura española: «La cultura en nuestro país ha estado viviendo del cuento, haciendo cosas insostenibles de producción, traicionando la base de sus proyectos para pillar unos millones. Estoy a favor del proteccionismo cultural, pero la creación tiene que sobrevivir sola, generarse sola. Son los productos los que valen».

Irrumpe en escena el «sociópata» de la cultura

Se ríe. David Quiles es un teorizador con humor, no un hombre roído por la seriedad. Un rasgo de inteligencia, desde luego. «Te llaman “sociópata”. ¿Cómo te lo tomas?». Y él se lo toma con la ligereza que debe: «Un “sociópata” es un tío que no encaja en la sociedad. No respeta las reglas. Pero al añadir “cultural”, todo cambia. Ya indico que me refiero a este mundo. Lo que pretendo comunicar es que no voy a respetar las reglas de la cultura, voy a ser el raro, el que va a ir contra todo». Rubrica su postura con unos ejemplos clarificadores, como el IVA. Acepta que «es una putada gordísima. Pero realmente el Gobierno ha metido este impuesto a todo porque necesitaba sobrevivir, y se alimenta de los que conformamos el país. Pero echarle la culpa a eso... no lo veo así, porque, sobre todo, los que se quejan son los que están subvencionados. No tengo claras esas quejas». Otro ejemplo: la «piratería». «Refleja el momento en que vivimos. En el fondo, es la cinta que le grababa al colega cuando era pequeño. Los agentes culturales debemos adaptarnos, generar otros formatos. No entiendo que los filmes no se estrenen en “torrents” para toda España. La cultura debe adaptarse al funcionamiento de la sociedad. No ser un bicho raro aparte».