Los siete bises de Yuja Wang

Yuja Wang durante un concierto
Yuja Wang durante un concierto

Su interpretación era esperada precisamente porque había tenido que cancelar parte de su gira por Estados Unidos por enfermedad a principios de mes. Es decir, que si cada concierto de Yuja Wang (Pekín, 1987) ya es un espectáculo en sí mismo, el de hace unos días se convirtió en un verdadero reclamo. La noche empezó bien en el Carnegie Hall, se desarrolló “in crescendo”, a pesar de que poco tiempo antes decidió revisar el programa para adecuarlo totalmente a su gusto y acabó en... una apoteosis de bises, siete en total. Sonaron Rachmaninov, Scriabin, Prokofiev, Ligeti... La pianista, una de las grandes virtuosas del instrumento y de la que se han destacado en titulares sus atuendo de vestidos mini y sus vertiginosos tacones (ella es consciente pero declara que “le resbalan porque cada vez estoy más segura de mi misma”), vivió el ambiente musical desde niña en su casa. “La música fue clave en mi desarrollo personal”, gusta de repetir. Hablando de su ropa, en la primera parte del concierto de Nueva York lució un vestido semi transparente hasta los pies con apenas una ráfaga brillante a la altura del pecho que lo cubría. Después llegó el momento de recortar la tela y se sentó al piano con un sucinto traje en tono azul y negro y unos zapatos de tacón en color dorado de una altura absolutamente imposible.

La artista, que ya visitó España el pasado mes de enero, regresa a Madrid, concretamente el martes para ofrecer un recital en el Auditorio Nacional de Música incluido en el Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo, en el que se podrán escuchar obras de Rachmaninov, Scriabin, Prokofiev, Ligeti, compositores a los que bisó en Nueva York. ¿Se repetirá la hazaña neoyorquina?