Halffter resalta el ocaso de La Maestranza

Crítica de clásica / Concierto extraordinario XXV aniversario. Obras de Wagner, Bizet, Lehar, Verdi y Puccini. Mezzosoprano: M. J. Montiel. Soprano: M. Cantarero. Barítono: J. Pons. Real Orquesta Sinfónica de Sevilla y Coro de la A.A. Del Teatro de la Maestranza. Director: P. Halffter. Teatro de La Maestranza. Sevilla. 30-IV-2016.

De izda. a dcha., Pons, Montiel y Cantarero en el concierto extraordinario
De izda. a dcha., Pons, Montiel y Cantarero en el concierto extraordinario

Cuando Pedro Halffter programó en la segunda parte de la gala del XXV aniversario del Teatro de la Maestranza un arreglo propio del tercer acto de «El ocaso de los dioses», con el funeral de Sigfrido como parte central de la pieza de poco más de media hora, no se imaginaba que esta elección iba a poner aún más de manifiesto la crisis terminal de una etapa en el teatro. ¿Se imaginan ustedes que en una celebración de este tipo no haya representación oficial alguna: ni de la Junta, ni de la Diputación, ni del Ayuntamiento, ni del Ministerio de Cultura que preside actualmente la Junta Rectora? Perdón, asistió el subdirector del Inaem. ¿Cómo se ha podido llegar a tal situación? Prometo un análisis en un próximo «En Solfa» de los sábados. Sobre todo porque, si los errores del pasado importan, aún importan mucho más las decisiones que van a tomarse ahora, que podrían complicar todavía más las cosas.

Hay una razón, los políticos están hartos del juego que se traen Pedro Halffter, director artístico del teatro, y John Axelrod, titular de la orquesta, con el conjunto por en medio en extraña huelga. Fue un error dividir los cargos y las consecuencias ahí están, como lo estuvieron en tiempos de José Luis Castro, con el teatro en crisis, la gerente huyendo y el desánimo por doquier. O se les obliga a trabajar juntos o habrá que ser taxativo. «¿Qué has hecho?» pregunta el coro en su breve intervención en la obra Wagner-Halffter. Entre otras cosas no se ha coordinado el doble aniversario teatro-orquesta. Así de insostenible está la situación. Fue por tanto un aniversario triste, incluso con butacas vacías a pesar de haberse eliminado las primeras filas por exigencias en el montaje del «Elixir d’amore».

- Arreglo a Wagner

Halffter dirigió especialmente bien aquello que más le gusta, que son las piezas de grandes sonoridades, como los dos coros de «Tannhäuser» o su propio arreglo a Wagner. No estuvo bien en el coro de «Nabucco», a pesar de la calidad del conjunto amateur de Amigos del Teatro. Sí en el espectacular «Te Deum» de «Tosca», en donde el barítono Juan Pons, ya casi retirado, dejó constancia de auténtica clase y se llevó la más cariñosa ovación de la tarde. Mariola Cantarero volvió a pisar un escenario tras ser madre en un aria testimonial de «La viuda alegre» y María José Montiel puso toda la carne en el asador en varias páginas de «Carmen», mostrando el centro carnoso y bello de una voz con caudal con la que exhibió temperamento y medias voces. Hubo ovaciones y flores al final, pero la procesión va por dentro.