Granada

La BBC rompe moldes

Obras de Saint-Saëns y Mahler. Intérprete: Javier Perianes (Piano). Orquesta Sinfónica de la BBC. Dirección: Sakari Oramo. Palacio de Carlos V, Granada. 8-VII-2014.

El pianista Javier Perianes demostró su magistral talento para interpretar las piezas de este concierto
El pianista Javier Perianes demostró su magistral talento para interpretar las piezas de este concierto larazon

Decir de algo que es lo más importante de 23 días de festival es arriesgado. Diego Martínez, «padre» de la muestra granadina desde 2013, ha añadido una semana a las 17 jornadas que desde hace lustros eran marchamo, y parece aproximarse al mes largo que otrora, años 50, 60 y parte de los 70, duraba el ciclo, y esto con menos dinero público que su predecesor. Pues bien, cuando aún queda trecho de festival, va a resultar difícil rebasar el listón marcado por la Sinfónica de la BBC, su titular finlandés Sakari Oramo (Helsinki, 1965) y el pianista onubense Javier Perianes (Nerva, 1978), en jornada para los anales.

Empezando por el español, Perianes se acercó a una de las páginas más periféricas del gran repertorio, el «Concierto Egipcio», número 5 de los del francés Camille Saint-Saëns. En excelentes notas al programa, Alberto González Lapuente dibujaba la fascinación por lo egipcio que Europa vivió en el cambio de siglo, del XIX al XX, y que alcanzó también a este autor en 1896. Perianes aparentó haberse pasado la vida tocando la pieza, ejecutada con soltura, humor, elegancia y virtuosismo endiablado. En resumen: se lo pasó en grande, y con él los ingleses y su director, volcados todos en una obra que conoció una interpretación de lujo. El solista regaló de forma exquisita la «Serenata Andaluza» de Falla. Pocos años después, bisagra casi exacta de las dos centurias, Gustav Mahler cincelaba su «Sinfonía nº 5», cuyos 70 minutos largos llenaron la segunda parte de la sesión.

UN CONJUNTO EXCELENTE

Desde la llamada inicial del trompeta, que mira a la «Quinta» por antonomasia, la de Beethoven, y la inmediata explosión en pleno de la orquesta, el público tuvo la sensación de que algo especial estaba sucediendo. Oramo tradujo la vasta partitura con la sabiduría de un gran mahleriano, primero, y de un grandísimo director, después. La BBC Symphony, conjunto de por sí excelente, forjado en los últimos años por hombres como Andrew Davis o Belohlavek, se subió al palmarés de los primeras formaciones mundiales, con unanimidad de sonido impactante, metales esplendentes, maderas tan chispeantes como elegíacas y una cuerda aterciopelada pero rotunda. Del escenario del Carlos V, cuya acústica fascinó a Oramo y era bien conocida por los británicos de visita previa, fluía una catarata de sonido de belleza rompedora, o sea, la orquesta mahleriana en toda su grandeza. El éxito fue inmediato, arrollador, y en una exhibición cambiante de sutileza llevada al limite del «pianissimo», Oramo regaló la etérea «Escena de las grullas», del Acto II de la música incidental escrita en 1903 –al lado de la obra de Mahler– por Jean Sibelius para «Kuolema» («Muerte»), la pieza teatral de su cuñado Arvid Järnefelt. Fue el colofón de una velada antológica.