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Red Hot Chili Peppers: «Queremos ser intemporales»

Red Hot Chili Peppers / Josh Klinghoffer

La banda habla del cambio de sonido de sus discos en medio de su triunfal gira española

  • La banda no defraudó a sus incondicionales, ayer, en el Barclaycard Center de Madrid
    La banda no defraudó a sus incondicionales, ayer, en el Barclaycard Center de Madrid
Madrid.

Tiempo de lectura 2 min.

28 de septiembre de 2016. 01:45h

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Madrid. 28/9/2016

Actitud punk y sonido Funky. Así conquistaron su tiempo Red Hot Chili Peppers, apabullando en los walk-man de una generación. Crearon una sonoridad propia característica a través de trabajos como «Mother’s Milk» (1989) y «Blood Sugar Sex Magik» (1991) que construyeron su marca de la casa. El superventas «Californication» (1999) cerró su etapa de gloria durante una década –muy pocos grupos son buenos una década completa– y, después de aquello, un bajón. Los de California han editado cuatro discos para algunos prescindibles, para otros incomprendidos. Josh Klinghoffer, guitarrista de la banda, habla sobre ello mientras comenta su último álbum, «The Getaway» (Warner) en las horas previas a su primera actuación en España. Esta noche repiten en Madrid, antes de viajar a Barcelona. «Con este álbum nos planteábamos conectar con la mayor cantidad de gente posible. Ése era el objetivo. Queremos sonar intemporales, que se escuchen nuestras canciones dentro de 20 o 30 años y no parezcan moldes de una época. De alguna manera, clásicos», señala en el camerino del Barclaycard Center. ¿Era esa la consigna en el estudio, un sonido «clásico»? «Bueno, no tanto una consigna pero sí una palabra que se repetía mucho con Brian Burton», es decir, el nuevo productor de la banda, Danger Mouse, que pone fin a 25 años de colaboración con Rick Rubin. «Cuando haces un disco a esta escala, mucha gente se preocupa sólo de conseguir un hit, y es una forma de hacerlo, pero nosotros buscamos lo que creíamos más honesto: llegar a todo el mundo y mejorar la vida de alguno de ellos durante tres minutos. Y para eso hemos descartado muchísimos materiales, no ha sido fácil».

No es una tarea fácil tampoco cuando tienes tres décadas de historia y tú subes al tren en marcha, como es el caso de Klinghoffer, guitarrista que reemplaza al mítico e inestable John Frusciante. «No, claro. La gente espera de ti algo en particular aunque no sepan explicar qué es, esa vibración a la que saben llegar Anthony Kiedis y Flea y nadie más. Yo he propuesto mis ideas sin miedo aunque es cierto que algunas estaban muy lejos del sello del grupo. Claro, las más alejadas han sido rechazadas, pero hay un par de temas en el álbum que salen de propuestas mías», explica. Frusciante escribió algunas líneas de guitarra memorables. «Sí, y no estoy cansado de que me pregunten por él, aunque no sé qué decir. Sólo que...lo hago lo mejor que puedo», sonríe. «Creo que parte de mi contribución también ha sido personal. Las tres personas que forman el grupo desde hace muchos años disfrutan con lo que hacen, creo que ahora al menos de verdad. Y eso es lo que hace que las cosas funcionen».

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