Cultura

«No vivimos el fin de la izquierda, pero sí del socialismo»

Asi lo afirma el historiador David Rieff. Este pensador, que actualiza su monografía «Una cama por una noche», sostiene que «salimos de 500 años de hegemonía de Occidente en el mundo»

Asi lo afirma el historiador David Rieff. Este pensador, que actualiza su monografía «Una cama por una noche», sostiene que «salimos de 500 años de hegemonía de Occidente en el mundo»

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Aquí se ha pregonado un pensamiento ilustrado, el que proclama los derechos humanos y sentencia que los hombres no han nacido para sufrir, que ha dado la peana intelectual y teórica a los movimientos humanitarios. Las ONG’s nacieron con esa vocación loable de rescatar a las personas de las necesidades materiales y que sus existencias pudieran elevarse por encima de esas míseras tareas de la supervivencia. Pero nadie incurrió que el mundo práctico y el de las ideas discurren por vías separadas. David Reiff, quizá consciente de esta contradicción, al hablar los asuntos graves, de las preocupaciones que penden sobre nuestras sociedades como una espada de Damocles, saca una sonrisa amplia. Se ve que es un pensador que ha aprendido a soslayar el pesimismo con el rasgo típico de nuestra especie: la sonrisa. «En las opiniones siempre hay que ser modesto y no aventurarse. Todavía no sabemos en qué año concreto va a castigarnos el cambio climático ni con qué daño; ni si existen respuestas tecnológicas para paliarlo, como asegura Bill Gates; ni si la salud va a mejorar o empeorar o si tendremos epidemias. Hay que proceder con cautela, pero lo que sí está claro es que estamos saliendo de 500 años de hegemonía occidental y que Estados Unidos, el imperio de los últimos 70 años continuará siendo un centro de poder, aunque no el único. Entramos en una época de multipolaridad. No creo que EE UU vaya a caer y China lo vaya a reemplazar. Europa depende sobre todo de su cohesión. La Unión Europea es una gran potencia económica en una pequeña potencia política».

David Reiff luce una combinación «Made in USA»: botas y traje claro, que gasta con una cómoda naturalidad. La camisa arrastra unas arrugas muy Tom Waits y piensa dejando la mirada suspendida en el aire, mirando pero sin mirar nada concreto. Presenta en España una reedición actualizada de uno de sus «hits»: «Una cama por la noche» (Debate), que lleva por subtítulo «El humanitarismo en crisis», una reflexión sobre cómo las organizaciones para paliar las crisis humanitarias se han alejado de su propósitos iniciales. «Ellas no pueden hablar de neutralidad. Es una ficción, pero ha sido una ficción importante, como la objetividad para el periodismo, que es imposible de cumplir, pero es relevante que exista. La neutralidad ha cumplido la misma tarea. Hay que decir que ha habido una politización inevitable de la acción humanitaria».

Cambiar los impuestos

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El pensador sostiene que para empezar a cambiar las cosas hay que modificar el sistema global de impuestos para que las instituciones puedan sufragar algunos gastos. «El sistema internacional, la ONU y gran parte de las ONG’s importantes han decidido que no existe desarrollo sin participación de las multinacionales. Hay muy pocas ONG’s que no hayan firmado acuerdos de cooperación con ellas. Y el argumento de que hay cosas que los gobiernos no pueden pagar es una hipocresía total. La única forma de transformar o modificar la situación actual es cambiar el sistema global de impuestos, porque las multinacionales solo pagan un pequeño porcentaje de lo que deberían. Hay pendiente una reforma. Una revolución total, porque si las multinacionales dominan la mayoría de las acciones para el desarrollo, el sistema estará vinculado a ellos».

David Reiff es uno de esos intelectuales que ancla los razonamientos a la tierra, para que las ideas no se despeguen demasiado de la realidad. Lo que le da autoridad para esgrimir una crítica hacia esos políticos y organizaciones que no han sabido comunicar a la gente la obligación moral o ética de ayudar a los que carecen de todo: «En momentos económicos difíciles, muchos ciudadanos tendrán miedo de las personas nuevas que entran en sus países y se preguntan cómo van a pagar eso. Un ejemplo ilustrativo de este miedo y esta ira es la Gran Bretaña del Brexit. Pero hay que preguntarse que si se tuviera la misma situación económica de esas personas, por qué opción nos decantaríamos. Un ejemplo: En Gran Bretaña hubo una crisis de viviendas para la gente. Si tienes un trabajo modesto y has esperado un piso nuevo durante años y viene un somalí con su familia y se lo dan antes, porque es absolutamente correcto desde el punto de vista moral, porque estas personas carecen de todo y es normal que mucha gente no lo comprenda. Las personas no son altruistas. Lo son los humanitarios. Y esta es una reacción normal hacia los extranjeros. Los partidos oficiales en Inglaterra, Alemania, Italia, Francia y Portugal no han conseguido explicar lo que iba a suceder». David Reiff, que es un hombre que encuentra diversión al navegar por los diferentes meandros de las conversaciones, comenta también una realidad preocupante: «España, de nuevo, es una gran excepción, porque el partido socialista que tiene todavía pervive, pero es el fin del socialismo en Francia y Alemania. No es el fin de la izquierda, pero estamos viviendo el fin de un partido importante».

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