Paco Ortega: «Un disco de poesía no tiene por qué ser aburrido, elitista o cultureta»

Presenta «El canto que no cesa», un disco homenaje a Miguel Hernández en el 75 aniversario de su muerte, que ha contado con la colaboración de un gran número de artistas de primer nivel.

Presenta «El canto que no cesa», un disco homenaje a Miguel Hernández en el 75 aniversario de su muerte, que ha contado con la colaboración de un gran número de artistas de primer nivel.

La Diputación de Jaén, dueña del legado de poeta, ha querido cerrar los actos del 75 aniversario de su muerte con la publicación de «El canto que no cesa», un disco homenaje producido por el ubetense Paco Ortega en el que han participado una pléyade de artistas dispuestos a difundir y a reavivar la obra del poeta y lo han hecho de manera altruista, puesto que todos los beneficios de su venta destinados a la ONG «Quesada Solidaria».

–¿Es Miguel Hernández un poeta poco reconocido?

–Creo que no, aunque si lo comparas con Lorca que está siempre ahí o Machado, no es el más recurrido, pero cuando se apartan un poco, te das de frente con él. Como otros poetas, no es tan leído y conocido como debería, pero creo que tiene mucho arraigo porque toda su obra se basa en vivencias, en algunos casos muy dramáticas, y eso llega.

–¿Su aniversario ha pasado más desapercibido que otros?

–No tengo esa idea, quizá porque he estado cerca del proyecto. Ha estado plagado de publicaciones, conciertos, discos, actuaciones... al menos desde Jaén. Quizá no ha tenido tanta divulgación desde el Estado, desde estamentos e instituciones oficiales.

–¿Su poesía conmueve?

–Claro que sí, lees «Nanas de la cebolla» o la «Elegía a Ramón Sijé» y resulta realmente dramático, como tantos otros poemas suyos. Es un poeta querido que merece la pena ser leído. De hecho, al proponerles a estos grandes artistas la idea de dedicarle un disco, lo celebraban con alegría.

–Su vida está muy vinculada a Jaén.

–Allí vivió unos meses. Su esposa, Josefina Manresa, era de Quesada y su poema «Aceituneros» es desde 2012, himno oficial de Jaén.

–Y allí está su legado.

–Hace unos años la familia lo puso en venta por tres millones. Elche y Orihuela no quisieron entrar y en Jaén se hicieron con él. A partir de ahí, la Diputación adquirió el compromiso de difundir y propagar su obra para que no cayese en el olvido.

–Lo han digitalizado

–Eran unas cuarenta cajas que estaban depositadas en un banco, sin atención y sin catalogar. Ahora están catalogadas y digitalizadas y pueden consultarse en su web miles de documentos personales, manuscritos, correspondencia, artículos, imágenes... a disposición de la gente. Se ha hecho una gran labor.

–Y han patrocinado este disco que le encargaron.

–Eso es, entre otras iniciativas, quisieron cerrar el aniversario con un disco importante.

–¿Resulta difícil organizarlo?

–Este tipo de trabajos son complicados por muchas razones: son artistas requeridos para multitud de colaboraciones, tienen un calendario lleno, compañías discográficas, manager... y no es fácil conseguir un grupo de artistas de talla para hacer un disco. Hay que hablar con muchos para conseguir los diez que han quedado.

–¿Cómo se lo planteó?

–El objetivo era que fuera más que cualquier otro que pudieran hacerle. Intento romper esa creencia de que una canción basada en poesía es aburrida. Es posible hacer discos hermosos sobre poemas, que podamos ir cantándolos en el coche, como hizo Serrat con Miguel Hernández y Machado. Es cierto que muchos son elitistas o «culturetas» y son realmente aburridos, pero no tienen por qué serlo necesariamente.

–¿Qué aporta de novedoso?

–Otro ingrediente era que no se basase únicamente en temas preexistentes, que hubiese novedades. Hay canciones compuestas para esta ocasión y otras, como la de Víctor Manuel y Mayte Martín, dedicadas a él, pero no con sus textos.

–Una participación de lujo.

–Pues sí, hay cinco canciones nuevas sobre sus poemas de Concha Buika, Miguel Ríos, Aziza Brahim, Sole Giménez y yo mismo; dos dedicadas de Víctor Manuel y Mayte Martín; dos versiones de temas ya publicados, pero con nuevos arreglos, José Mercè y Ana Corbel y dos originales Serrat y Silvio Rodríguez

–¿Están todos los que quería o alguno le dijo que no?

–Ha habido mucha gente que quería y no ha podido. Todos por motivos profesionales, de agenda, como Ainhoa Arteta, que no pudo después de tener el tema elaborado; también se cayeron Sabina, Diana Navarro y Bunbury, que estaban encantados y no pudieron. Nadie mostró rechazo, todas las ausencias fueron por cuestiones de calendario.

–Han participado de forma altruista.

–Colaboran en el proyecto sin cobrar nada, ofreciendo su tiempo y sus derechos. Mi agradecimiento a todos, a los que están y a los que han querido y no han podido.

–Y sus beneficios van a ser donados.

–Así es. El 100% de los beneficios del disco se va a donar a la ONG «Quesada Solidaria», que trabaja en países de América, Nicaragua, Guatemala... con agricultores, con la pobreza y, a través de Mensajeros de la Paz, con refugiados. Fue una de las condiciones que puse para producirlo, que los beneficios fuesen para una causa solidaria y les pareció bien.

–Eso entronca mucho con la personalidad

–Efectivamente, ése era el motivo. Un poeta que sufrió tanto, que vivió en la precariedad, que estuvo encarcelado, es muy apropiado para este fin y era una fuerza más al llamar a mis compañeros para que aceptasen participar. Además de divulgar su obra, vamos a hacer el bien a gente necesitada.