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Un espléndido «Serse»

De Haendel. Voces: J. M. Lo Monaco, H. Husàhr, S. Prina, K. Avemo, I. Fuchs. Ensemble Matheus-J. Spinosi. Auditorio Nacional, Madrid, 22-XI-2015.

Tiempo de lectura 2 min.

25 de noviembre de 2015. 00:31h

Comentada
25/11/2015

Me decía el otro día uno de nuestros mejores compositores que le resultaba difícil escuchar las largas óperas de autores como Haendel con sus muchas repeticiones o reiteraciones y se quejaba de alguna crítica en la que se había escrito que una de sus obras era estupenda, pero que le sobraban diez minutos de los veinte de su duración. Viene esto a cuento de la obsesión por ofrecer partituras íntegras que en su día se escuchaban entrando y saliendo de las salas y en épocas en las que el tiempo tenía otras medidas. Las tres horas con «Serses» son excesivas. Cien minutos sin moverse de la butaca escuchando decenas de recitativos pueden llegar a ser un suplicio, sobre todo porque además nadie sigue los textos en la penuria de los auditorios y no hay subtitulaciones. Por cierto que los textos contenían alguna que otra errata en las partes que recitaba cada cual. Conviene aligerar estas partituras, especialmente en sus recitativos, máxime cuando se ofrecen en concierto.

Dicho lo anterior, es de reconocer que este «Serse» fue muy llevadero gracias a la inspirada dirección de Jean-Christophe Spinosi y al buen hacer del Ensemble Matheus. Fue una concertación llena de brío y matices, con una espléndida respuesta de los atriles que hasta hicieron en ocasiones la labor del coro. También se debe a Spinosi que los cantantes diesen lo mejor de sí mismos. Primer ejemplo de ello fue la intervención de Sonia Prina como Arsamene, ovacionadísima tras una de sus arias en el tercer acto. Brilló a nivel muy superior al de su Bradamante en la reciente «Alcina» del Teatro Real y para nada fue un problema su timbre no especialmente grato. Jose María Lo Monaco convenció como Serse, sin llegar al nivel anterior. Otro tanto cabe apuntar del resto de solistas, que incluso simularon algo del argumento, llegando a besarse en la boca Prina y Hanna Hussáhr. Bien hubiera estado aplicar el refrán «lo bueno, si breve, dos veces bueno».

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