Sevilla-Real Madrid: La resurreción pasa por Vinicius

Fue superior y se impuso en el Sánchez Pizjuán con un gol a medias entre Bono y Vinicius, que fue el mejor, antes de la “final” contra el Borussia Mönchengladbach

Benzema rozó el gol en el Sánchez Pizjuán en el Sevilla-Real Madrid
Benzema rozó el gol en el Sánchez Pizjuán en el Sevilla-Real MadridAngel FernandezAP

El Real Madrid dio en Sevilla el primer paso hacia la resurreción. Es en las situaciones más complejas, como la choque en el Sánchez Pizjuán, cuando el equipo de Zidane saca su cara competitivo, sin banalidades, errores o dejaciones de funciones que tan habituales han sido en otros días. Fue un Real Madrid trabajador, efectivo y, sobre todo, con Vinicius a cien revoluciones, creando ventajas y resolviendo el partido con un remate muy de los suyos: ése con el que provoca el remate del contrario. Después, como el equipo campeón de LaLiga el curso pasado, los de Zidane aguantaron con un marcador cortito, juntos atrás, sostenidos por Courtois cuando fue necesario y pensando, ahora sí, que el partido del miércoles de Champions se puede sacar adelante si, por fin, mantienen la constancia y vuelven a mostrar esta cara seria y profesional.

Era un partido vital para el ánimo del equipo y para la confianza en Zidane del club. Era como el ensayo general para la prueba del miércoles: se jugaban muchos todos tras la derrota contra el Alavés y contra el Shakhtar. Son esos días en los que lo más peligroso son los nervios por todo lo que hay en juego. Los solventó bien el Real Madrid, que no pensó en más allá que en ganar lo más rápido posible o por lo menos, poner el partido de cara cuanto antes. Necesitaba marcar por la tranquilidad que eso conlleva, pero un gol para este equipo casi siempre supone un esfuerzo de gigante, un derroche de oportunidades.

El plan de Zidane fue meridiano: Rodrygo y Vinicius en las bandas, en perjuicio de Asensio o de otro tipo de fútbol que puede crearse con Odegaard en el campo. Fútbol profundo por los costados, de pocos toques, para buscar la espalda de la defensa por el lado de Rodrygo y el alboroto por el lado de Vinicius. Salió el Madrid a morder al rival: rápido, sin toques por el centro y presionando la salida del balón del Sevilla. Funcionó y, sobre todo, puso nervioso a Bono, el portero del Sevilla, que ya no se recuperaría de los sustos iniciales. Hizo un partido extraño el guardameta, con errores absurdos, midiendo mal al ir a por la pelota varias veces, despejando sin sentido, pero también sacando un buen balón a Benzema; para finiquitar el choque con un error incomprensible en el gol del Madrid en la segunda mitad. Fue decisivo para su equipo y no para bien: esperó el centro de Mendy, con las manos sobre la hierba, sin ver llegar a Vini, que rozó la pelota, poco, pero suficiente para cambiar la dirección del balón, despistar al rival y dar la victoria a su equipo.

Son las cosas de Vinicius, un jugador cada vez más inclasificable. No hace un gol normal ni un partido regular: o se sale y es el revolucionario de su equipo o se alborota solo y los compañeros prefieren no pasarle la pelota. O suceden las dos cosas en el mismo encuentro. Contra el Sevilla fue la versión buena del brasileño, la que necesitaba un Madrid que días anteriores había dado una impresión mortecina. Vinicius puede estar equivocado, pero está vivo y eso ya es un valor en días de zozobra. Estuvo en todos las jugadas de ataque del conjunto blanco: en las de la primera mitad, cuando por cantidad, el Madrid tuvo que resolver el choque y en la de la segunda, que por fin lo decidió. También en las contras de después. En algunas jugadas mostró claridad para tomar las mejores decisiones; en otras se lia con el balón y la velocidad y todo es un barullo.

El Sevilla de Lopetegui tuvo más el balón, aunque como le sucede muchas veces a sus conjuntos, no tuvo claro para qué. Sólo al final, con la necesidad de empatar sacó un poco el colmillo, pero el resto del encuentro fue un conjunto plano, sin gracia que ahora tiene que responderse a la pregunta de si mereció la pena lo que hizo entre semana en Champions contra el Chelsea.

No es que el Real Madrid fuera más brillante, pero sí que fue mucho más decidido. Quiso marcar antes que jugar y no le salió bien por los pelos. Había que marcar y no perder el orden, ésa era la consigna. Por eso Modric y Kroos mantuvieron siempre la posición y por eso Vinicius y Rodrygo, que fue sustituido acabaron el partido agotados, cansados de llegar arriba y de guardar su posición para evitar que el rival encontrase algún hueco. Cuando marcó al fin se echó decididamente atrás. Esta vez sin errores, como si esta vez sí fuese importante.

Sevilla-0: Bono; Navas, Koundé, Diego Carlos (Idrissi, min 80), Aleix Vidal; Rakitic (En Nesyri, min 64), Jordán (Gudelj, min 64), Fernando; Ocampos, Munir (Óliver Torres, min 46) y De Jong (Suso, min 64).

Real Madrid-1: Courtois; Lucas Vázquez, Varane, Nacho, Mendy; Casemiro, Kroos, Modric; Rodrygo (Asensio, min 66), Benzema y Vinicius.

El gol: 0-1 (minv55): Bono, en propia puerta.

Árbitro: Sánchez Martínez (C.Murciano). Amonestó a Gudelj (min 76) por parte del Sevilla y a Kroos (min 44), a Modric (min 60) y a Vinícius (min 89) por parte del Real Madrid.

Estadio: Ramón Sánchez-Pizjuán.