Laia Sanz, la reina del desierto que tiene a Carlos Sainz como maestro

Ha terminado 11 ediciones del Dakar en moto y en 2022 debuta en coches con el piloto madrileño como asesor de su paso a las cuatro ruedas

Laia Sanz, junto a su Mini All4 Racing con el que está compitiendo en el Dakar 2022
Laia Sanz, junto a su Mini All4 Racing con el que está compitiendo en el Dakar 2022 FOTO: AFP7 vía Europa Press AFP7 vía Europa Press

Laia Sanz es, indiscutiblemente, la reina del Dakar en categoría femenina. Se ha ganado este título a base de rendimiento y fiabilidad porque está a punto de completar su edición número doce y nunca ha abandonado. Las ha terminado todas y eso dice mucho de su inteligencia en el desierto. Es una piloto súper experimentada, aunque en este 2022 vuelve a ser principiante. Y es que ha tomado esa decisión que en uno u otro momento siempre le llega a los moteros dakarianos.

Si los Dakar son duros en cualquier especialidad, sobre dos ruedas es un rally para muy valientes y llega un momento en el que el cuerpo dice basta. Su mejor clasificación fue un noveno puesto en 2015 y ahora se ha pasado a los coches para seguir el camino que hizo en su momento Jutta Kleinschmidt, la única mujer en la historia que ha sido capaz de ganar el Dakar. Lo hizo en 2001 al volante de un Mitsubishi después de haber empezado en esta prueba en moto, como Laia, que tiene a la alemana como una de sus inspiraciones.

La española tiene sólo 36 años y todo el tiempo del mundo por delante para ir acercándose a las primeras posiciones en la categoría de coches. Este año se lo toma como un aprendizaje y además tiene el mejor maestro posible: Carlos Sainz. Un mito del Dakar que está tutelando los primeros pasos de la catalana sobre cuatro ruedas. «Tiene una gran capacidad de aprendizaje y le prometí que iba a estar cerca de ella y le iba a echar una mano. Estoy convencido de que la Laia que termine esta carrera va a ser muy distinta a la del primer día», explicaba el madrileño. Ambos se unieron para participar en al Extreme E, una prueba para coches 100% eléctricos y en la que ella empezó a tomar nota de la experiencia del vencedor más veterano en la historia del Dakar.

Antes de adentrarse en el desierto con su moto, Laia Sanz fue la dominadora absoluta del trial. De hecho, fue esta la modalidad que le permitió que su nombre fuese conocido en la élite del motociclismo. Entre 2000 y 2013 ganó trece campeonatos mundiales y la racha se detuvo porque decidió enfocarse del todo en el Dakar. Para mostrar que no hay nadie como ella haciendo equilibrios y subiéndose encima de las rocas más altas, la temporada pasada volvió a participar en el Mundial de trial para ganarlo como si nunca se hubiese ido.

Es muy competitiva y además no hay nadie tan fiable como ella. Está a pocas etapas de completar 12 ediciones del Dakar sin abandonos. Este año pilota un Mini de la categoría T1 y está en la posición 30ª a 2 horas y 40 minutos del líder. Se ha visto perjudicada por el cambio en la normativa para establecer el orden de salida, que le ha hecho perder tiempo en algunas jornadas. Acostumbrada a la soledad de la moto, se ha adaptado bien a hacer el rally con un copiloto al lado, el italiano Maurizio Gerini.