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Así ha conseguido Kipchoge bajar de las dos horas en el maratón

Eliud Kipchoge ha contado con todas las ayudas posibles para bajar de las dos horas en el maratón. Un coche marcaba el camino y el ritmo para el grupo de liebres que lo acompañaban. Aprovechaban el rebufo del vehículo para cumplir el ritmo exigido por el reto. Dos minutos y cincuenta segundos el kilómetro. Las liebres, formadas en equipos de siete se distribuían como una punta de flecha invertida, cinco por delante y por detrás del keniano para encapsularlo en una burbuja y que nada le afectara.

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Era un ejército perfectamente uniformado, todos vestidos de negro con la ropa del mismo patrocinador deportivo de Kipchoge y la publicidad de Ineos, la empresa química que ha apoyado el reto del plusmarquista mundial de maratón. Sólo una camiseta blanca destacaba entre la uniformada oscuridad, la de Kipchoge.

Los equipos de liebres se relevaban. Aparecían siete nuevos y desaparecían los siete ya “gastados”, todos ellos entre los mejores mediofondistas del mundo, especialistas en 1.500 y 5.000, capaces de hacer un esprint para guiar a Kipchoge por debajo de las dos horas. Eran cinco equipos de siete y seis reservas para posibles incidencias hasta completar los 41 escuderos del "récord".

El coche lucía en la parte trasera un cronómetro en el que se veía la proyección de tiempo que llevaban. Los corredores sabían en todo momento que marcaban un ritmo por debajo de la barrera psicológica de las dos horas.

Kipchoge ha contado con todas las ayudas técnicas posibles. Además del coche y las liebres, vestía unas zapatillas con una placa de carbono en la suela, lo que provoca un efecto muelle que lo impulsaba y le hacía desgastarse menos en el contacto con el asfalto.

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Valía todo para bajar de las dos horas y ni siquiera estaba previsto un control antidopaje. Así consiguió dejar la marca en 1:59:40. Da igual, se trata de una maniobra publicitaria sin valor en los libros de récords del atletismo.