77-104. España se da un homenaje

Sergio Rodríguez
Sergio Rodríguez

Con una exhibición de juego coral, barre a Turquía. La Selección tuvo de todo: tiro, defensa, rebote, banquillo...

Como en los viejos tiempos. La Selección borró ante Turquía las dudas despertadas en la primera jornada. Y lo hizo con la actuación más convincente en lo que va de torneo de todos los equipos que aspiran a algo. España se asemejó al equipo que fue campeón del mundo hace nueve años y a la mejor versión que mostró en los Campeonatos de Europa de 2009 y 2011. Durante muchos minutos rozó la perfección y lo hizo involucrando a todos los jugadores que pueden ser importantes en el torneo. Pau Gasol volvió a ejercer de solista con un papel determinante (21 puntos y 7 rebotes en 23 minutos). Lo mejor de todo es que estuvo muy bien acompañado. Turquía, una de las selecciones llamadas a luchar por los metales, fue un títere en manos de una versión excelente de España.

Durante casi dos cuartos, la Roja demostró que los numerosos altibajos mostrados ante Serbia pueden ser sólo un accidente. Fueron casi 20 minutos para confiar, para tener fe en un grupo que es capaz de jugar muy bien al baloncesto. Los nombres que conforman la plantilla son menos sonoros que en anteriores campeonatos, pero jugando como lo hicieron durante mucho tiempo ante Turquía todo es posible.

Una de las premisas de Scariolo antes de viajar a Berlín es que el quinteto titular no tenía por qué ser el mismo en todos los partidos. El «Chacho» se quedó en el banquillo. Pau Ribas, el mejor en la primera jornada, ocupó el puesto de escolta y Llull hizo de base, su posición en el Madrid y con la que se ha hecho grande. España empezó a tapar muy pronto las grietas que se divisaron ante los serbios. El primer tiro fue un triple anotado, el mejor anuncio de todo lo que se avecinaba después. Mirotic se enchufó mucho antes que ante los serbios y Pau Gasol fue Pau Gasol. Así de simple. A su nivel real, uno de los jugadores más determinantes del ámbito FIBA en los dos lados de la pista. España despegó (22-14). Quedaba por comprobar que no se levantara el pie, otro de los pecados cometidos ante los serbios.

Aparecieron los que no se hacen la foto en el salto inicial y el ritmo no decayó. Es más hubo otro acelerón que dejó a los otomanos tiritando. La defensa mantuvo la tensión y en ataque todos produjeron con una regularidad desquiciante para los turcos. Llegaron San Emeterio, el «Chacho», Reyes y Hernángomez. ¡Más madera! Del quinteto titular sólo quedaba Pau Ribas, pero España no flaqueaba (38-24). La Selección dominaba el rebote, podía correr y si no lo hacía era capaz de encontrar situaciones cómodas de tiro sin haber consumido más que unos segundos. El acierto de tres era el complemento perfecto a unos minutos intachables. La hoja de servicio llegó a ofrecer un sobresaliente 9/14 (64-38). Nadie se relajó. Continuaron las rotaciones y la respuesta del colectivo fue impecable. Se llegó a superar la treintena de diferencia y la mochila de confianza terminó cargada antes del día de descanso. Hubo minutos para todos. Los suplentes tuvieron tiempo para acumular méritos y el «basket-average» recibió una buena cantidad de puntos. Ante los turcos no se podía pedir más.

Hoy el calendario da un respiro antes de afrontar los últimos tres partidos de la primera fase: Italia, Islandia y Alemania. La tregua la agradecerá más que nadie la espalda de Rudy.

. Ficha técnica:

77 - Turquía (18+20+18+18): Guler (2), Osman (9), Ilyasova (15), Erden (2) y Muhammed (5) -equipo inicial-, Ozmizrak (3), Hersek (7), Mahmutoglu (12), Savas (6), Korkmaz (2), Koksal (12) y Aldemir (2).

104 - España (24+30+27+23): Pau Gasol (21), Rudy (10), Ribas (8), Mirotic (9) y Llull (9) -equipo inicial- Reyes (12), Hernangómez (11), Rodríguez (14), Claver, San Emeterio (10), Aguilar y Vives.

Árbitros: Sreten Radovic (CRO), Saso Petek (SLO) y Milos Koljensic (MNE). Savas fue eliminado por cinco personales (min. 31).

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada del grupo B disputado en el Berlín Arena ante unos 7.500 espectadores. Marc Gasol vio el triunfo de sus compañeros en las gradas junto al exjugador Rafa Jofresa.