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¿Por qué arrasa Márquez?

Todos los grandes campeones tienen dos cosas en común: la ambición y el espíritu competitivo. Lo vemos en Alonso, Nadal o Pau Gasol, los buques insignia del deporte español. No les gusta perder ni al parchís, compiten hasta con el carrito del supermercado y siempre buscan una victoria más. Marc Márquez, lo hemos visto, pertenece a esa estirpe de campeones. Porque detrás de esa sonrisa desenfadada se esconde un competidor brutal, un animal que se transforma sobre la moto. Ahí no conoce a nadie, no hay amigos ni colegas, sólo rivales a los que derrotar. Su ambición no le permite otro camino.

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Talento y arrojo Lógicamente, hay más. El manejo de la moto es inigualable. Su pequeño, pero musculoso cuerpo se acopla a la Honda a la perfección, nadie traza como él y ningún piloto conoce mejor los límites de la gravedad. Sus famosas «salvadas» son la mejor demostración. Talento puro al que sólo se le puede acercar actualmente Rossi, pero, claro, con 14 años más. Y eso pesa mucho. Además, muy importante, no conoce el miedo. Si ve un hueco se lanza a por él pase lo que pase, algo que le ha generado enemigos en el «paddock» y detractores en las gradas. ¿Y cómo responde Marc? Pilotando igual y ganando títulos. Ya son siete, una barbaridad a los 25 años.

Lorenzo no es Pedrosa Se habla ahora de superar a Rossi. Incluso a Ángel Nieto y Giacomo Agostini. Es posible, claro, pero con calma. El año que viene no va a ser como éste. En su casa entra un invitado incómodo, un piloto igual de ambicioso, con mucho talento y mala leche. Lorenzo será su compañero y tendrá la misma moto. Jorge ya le ha avisado: no le gusta hacer amigos en los circuitos.

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