Horner, en la gloria

Gana la Vuelta en el Angliru tras resistir los ataques de Nibali. Es el vencedor de más edad de las tres grandes

Siempre es conveniente escuchar a las madres, pero a veces también se debe escuchar a los hijos. Es lo que hizo Chris Horner cuando se lesionó la rodilla y pensaba que, con 41 años, ya había alcanzado una buena edad para abandonar el ciclismo. Pero su hijo mayor, de 12 años, le hizo pensárselo mejor. «¿Qué voy a decir en el colegio?», le preguntó. «Siempre digo que eres ciclista, que eres un campeón». Y el orgullo de su hijo le hizo continuar un año más hasta lograr lo que nadie antes había conseguido. Es el primer estadounidense que gana la Vuelta. Antes que él, LeMond ganó el Tour y Hampsten, el Giro. Y también es el más veterano en ganar una de las tres grandes. «Pensaba en eso durante la carrera y también en mi hijo, que ahora sí podrá decir que su padre es un campeón».

Horner lo dejó todo en la subida al Angliru. Las escasas fuerzas que le quedaban al cruzar la meta las invirtió en tirarse al suelo para recuperar la respiración. Había respondido a cada ataque de Nibali hasta que, por fin, pudo lanzar el suyo. Casi sin querer, a su manera, marcando un ritmo imposible de seguir para su enemigo italiano. Subía recogiendo las presas que la carretera dejaba tiradas. Sólo una, el pequeño Elissonde, un francés de 21 años, resistió la subida del abuelo. Elissonde subía a golpes, cruzando la carretera casi de lado a lado, pagando el esfuerzo de la escapada que nació en los primeros kilómetros y de la que él resultó ser el único superviviente. El francés ganó en el Angliru, pero Horner entró en la leyenda a punto de cumplir los 42 años.

Y lo hizo ayudado por la grandeza de sus enemigos. Porque Nibali no se rindió hasta que las piernas no le dieron para más. Lo intentó cuando faltaban seis kilómetros para alcanzar la cima del Angliru. Con fuerza y con convencimiento se marchó dejando atrás a Horner, Valverde y Purito. Llegó a tener nueve segundos de ventaja, suficiente para ganar la Vuelta. Pero el estadounidense no se puso nervioso y la diferencia no tardó en comenzar a menguar. Muy pronto estaban otra vez juntos. Y muy pronto el italiano volvió a intentarlo. Una y otra vez hasta que Horner se cansó.

«Pensé que lo mejor que podía hacer era volver a lo que siempre me ha funcionado, marcar mi ritmo. Después de los ataques de Nibali, le dejaba recuperar y es cuando me ha hecho daño», explicaba el ganador de la Vuelta. Después, el italiano no fue capaz de resistir el ritmo de Horner. El estadounidense se fue solo en lo que ha sido la segunda ascensión más rápida de la historia al Angliru. Sólo peor que la de Heras.

Y, mientras Horner subía a un ritmo inalcanzable para sus rivales; Nibali se quedó clavado sin poder evitar que Horner se marchara y vio cómo le alcanzaba Valverde, que había sido el primero de los favoritos en ceder. A su ritmo, el murciano recuperó, mientras Purito también caía. Todos menos Horner, que ya marcaba un 4 y un 1 con sus dedos al recibir el maillot rojo definitivo. 41 años. Un «abuelo», en la gloria.