Ciclismo

Enric Mas presenta su candidatura en Velefique

El ciclista de Movistar es el único que aguanta a Roglic en la última subida. Caruso se lleva la etapa

Caruso, con las manos en la cabeza, festeja su triunfo en Velefique
Caruso, con las manos en la cabeza, festeja su triunfo en VelefiqueManuel BruqueEFE

«Contador, no te vayas», decía una pintada sobre el asfalto de la carretera que sube hasta el alto de Velefique. Gastada por el tiempo, sobrevive probablemente desde 2017, el último año de la carrera de Alberto, como una llamada a la nostalgia. Un recuerdo de lo que fue. O de lo que pudo haber sido. Como Mikel Landa. El ciclista del Bahrain se deshizo en la subida a Velefique, pegado al asfalto, con cara de sufrimiento.

Se descolgó demasiado pronto, mientras su compañero Damiano Caruso pedaleaba ya en solitario camino de la cima. El orgullo de su equipo estaba salvado. El del ciclismo español lo defendía Enric Mas, el único que aguantó a Roglic. O habría que decirlo al revés, porque fue Enric el que lanzó un ataque a falta de cinco kilómetros para la meta y sólo el esloveno lo siguió. Ni Bernal, ni Adam Yates, ni Carapaz, las tres bazas del Ineos. Ni su compañero Supermán López.

Todos quedaron atrás. Algunos muy atrás, como Mikel Landa, que perdió cuatro minutos con Roglic y con Mas. O Carapaz, el campeón olímpico, que se dejó ocho. A su lado, parece poco el minuto y cinco segundos que perdió Bernal.

Y todo gracias al ataque de Mas, el hombre designado como el sucesor de Contador por el mismo Alberto, el que ayudó a subir las rampas del Angliru en su última victoria. «Hacía tiempo que no transmitía esas sensaciones. No disfrutaba tanto desde 2018. Estoy muy contento», reconocía el ciclista balear.

Ahora disfruta y se le nota en la cara, aunque el calor apriete y la subida a Velefique se haga eterna. Aunque a su lado viaje Primoz Roglic y no consiga despegarlo. «Sinceramente, no lo he tenido contra las cuerdas. Yo relevaba más fuerte porque era el que tenía que sacar más tiempo», admitía. La subida se convirtió en un diálogo entre las piernas de Mas y las de Roglic. «No me ha sorprendido. Sé que es un grandísimo escalador y hoy ha rendido muy bien», reconocía el líder de la carrera. Tanto como para convertirse en su máximo rival.

Las piernas le funcionan. La memoria le falla al ganador de las dos últimas ediciones de la Vuelta. «No lo recuerdo», dice cuando le preguntan si sus sensaciones eran mejores en años anteriores. Él sólo vive para el día a día, para salvar el maillot rojo una jornada detrás de otra hasta llegar a Santiago de Compostela el 5 de septiembre. Por eso no renunció a atacar a Mas para ganar la bonificación.

La pelea por los primeros puestos era ajena al esfuerzo de Damiano Caruso por ganar la etapa. Afrontó en soledad el ascenso a Velefique con la sensación de que no se acababa nunca. «Es duro, muy duro. En algún momento miraba hacia la cima y me preguntaba si iba a llegar hasta arriba. Por suerte, llegaba con un buen colchón de tiempo y he podido gestionarlo bien. Había muchos momentos en que no había sombra, en los que costaba respirar», reconoce. El desierto de Tabernas, donde se asentó el «spaghetti western» para lanzar a la fama a Clint Eastwood de la mano de Sergio Leone, era el paso previo al ascenso a Velefique, donde el siciliano Caruso se sintió como en casa. «Estoy acostumbrado a temperaturas y paisajes similares», admitía el ganador de etapa, segundo en el Giro este año. En la Vuelta ya ha cumplido su objetivo.

Clasificaciones

General (Maillot Carrefour) Primoz Roglic (Jumbo Visma)

Puntos (Maillot Skoda) Fabio Jakobsen (DeCeuninck)

Montaña (Maillot Loterías y apuestas del Estado) Damiano Caruso (Bahrain)

Joven (Maillot Fenié Energía) Egan Bernal (Ineos)

Equipos (Premio Correos) Movistar Team