Fútbol

Aganzo: «El año sin cobrar en el Rayo me cambió el chip»

El fútbol femenino y las categorías semiprofesionales son sus preocupaciones

David Aganzo
David Aganzo

El fútbol femenino y las categorías semiprofesionales son sus preocupaciones.

La goleada de España a Argentina tenía un significado especial para David Aganzo (Madrid, 1981) ya antes de comenzar. Era el partido anual a beneficio de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), que preside desde hace cuatro meses. Un momento de felicidad entre muchos problemas que resolver. Entre ellos, la competencia de un sindicato impulsado por la Liga.

–¿Qué es lo más difícil que ha vivido en un vestuario como futbolista?

–Aparte de amenazas en Grecia, que el fútbol griego tiene sus cosas, he estado en Israel donde me tuve que refugiar de las bombas, pero puede que de las peores experiencias fuera el año que jugué en el Rayo Vallecano, donde estuvimos un año sin cobrar. Fue cuando me cambió el chip, me di cuenta de dónde estaba. Hubo circunstancias muy dolorosas, hubo que vender coches, no se podían pagar las casas... Fueron circunstancias muy adversas, momentos de tensión, pero al final pudimos ascender a Primera División y parece que se solucionó el problema.

–¿Ahí fue cuando decidió hacerse sindicalista?

–No es que seas sindicalista o no, son los valores de la gente, del sentido común, hay muchas cosas que tiene el fútbol que no son el dinero.

–¿Cuál es el problema más urgente que necesitan solucionar los futbolistas?

–Siempre lo he dicho, todo lo que tiene que ver con el fútbol femenino, Segunda División B y Tercera División para la que se tienen que establecer unos mínimos. Y luego, luchar como siempre por nuestra gente de Primera y Segunda División, el convenio colectivo está vigente hasta 2020 y habrá que intentar mejorarlo para que las condiciones de trabajo sean mejores.

–¿Desde dentro del fútbol se pierde la perspectiva de que los futbolistas son personas?

–Hemos tenido el último caso con la Liga. Nos sorprende mucho que la Liga tenga la capacidad de firmar un convenio con Arabia Saudí y que puedan meter jugadores saudíes en un club con fichas libres y que puedan pagar por esas fichas cuando hay jugadores que están en Segunda División o en Segunda B, en las canteras, que están luchando muchísimo para que les pueda llegar ese momento. No me parece ni medio ético.

–¿Cuál es el papel de la AFE en las elecciones a la Federación?

–No es nuestra guerra. Vamos a apoyar a los compañeros que han sido elegidos para que puedan elegir al mejor candidato. Vamos a preparar un día para que puedan ver a los candidatos, les puedan expresar todo lo que van a hacer y tengan la máxima información posible para decidir. No podemos estar con ningún candidato. AFE no vota, no vota David Aganzo.

–¿Qué se puede hacer para luchar contra los amaños?

–Concienciar por supuesto, porque estas mafias van a por los más débiles, Tercera División, Segunda B, donde los salarios son mucho más bajos. A los jugadores los utilizan, los engañan, los captan, son mafias y tenemos que intentar erradicar las mafias. Estamos viendo en Fifpro (la asociación mundial) sobre todo en países sudamericanos que hay muchos suicidios porque los captan y una cosa es entrar, pero luego no les dejan salir. Hay jugadores que se matan, que los matan. Estamos trabajando, mentalizando a los compañeros para que sepan dónde se pueden meter y que sean los menos posibles

–¿Cómo están las relaciones con la Liga?

–Desde que estoy en la Asociación han sido muy parecidas. Estamos con problemas con el 0,5 por los derechos de televisión. La Liga siempre incumple esos pagos, que tiene que hacer cada tres meses. Llegan tarde, siempre tenemos que denunciarlo y pagan antes del juicio. Todo ese dinero va para nuestros futbolistas, para las becas y al final siempre intenta ahogar de alguna manera a la Asociación.

–¿Cómo vive la competencia del «sindicato vertical»?

–Entiendo la libertad sindical, pero siempre que no haya detrás una patronal subvencionando porque hace muchos años en España ya estaba el sindicato vertical. Pero ahora estamos en democracia y eso es ilegal.