El plan acababa en Oblak

El plan del Atlético empezaba y terminaba en las manos de Oblak. El portero esloveno aguantó al Atlético de pie hasta dos minutos antes de acabar la eliminatoria. El resto, el Atlético, y su entrenador, se lo dejaban a la suerte, a la pelota parada o a los penaltis. Oblak empezó tarde a trabajar, pero su labor era impecable. Despejó con los puños un disparo lejano de falta de Cristiano Ronaldo y después resolvió con la rodilla un mano a mano con el portugués. En la misma eliminatoria, Oblak ha salvado un uno contra uno a los dos jugadores más caros del mundo después de Neymar. Pero con eso no le bastó al Atlético. Arda y Griezmann corrieron más hacia atrás que hacia adelante. La mejor intervención del turco fue lanzarse al suelo para despejar un disparo de Cristiano Ronaldo. Fútbol contra natura. Y así llegó su expulsión, contra natura, también. Recibió la segunda amarilla por dar un plantillazo a Sergio Ramos, pero esta vez no lanzó la bota a nadie. Se conformó con agarrar la mano del árbitro para que no le sacara la segunda amarilla.

Con 10, la respuesta del Cholo fue sacar un defensa más, Giménez, en lugar de Tiago para jugar con tres centrales. Poco después llegaba el gol de Chicharito. Torres se quedaba en el banquillo para siempre y el Cholo ya había sacrificado a Griezmann por Raúl García. Mandzukic estaba agotado y el físico no le daba para más. El equipo se quedó roto, con seis para defender, Raúl García para pelear y Koke y Mandzukic para intentar hacer algo con el balón. Poco después, el Atlético se rompía del todo, sin tiempo y sin cambios. «El equipo no siempre puede acabar a cero. Da igual tener cinco o diez defensas», resumía Oblak.