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Espíritu de campeones

  • Espíritu de campeones

Tiempo de lectura 4 min.

16 de septiembre de 2019. 13:13h

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Lolo Sainz.  16/9/2019

Después del partido de infarto en semifinales ante Australia, en la final pudimos disfrutar más sosegadamente de otro triunfo histórico de la selección española. Un logro para sentirse orgullosos y que confirma que en baloncesto tenemos una marca España que nos hace campeones, nos diferencia del resto y nunca debemos perder.

El estilo de juego puede cambiar en función de los jugadores y de los entrenadores, pero el espíritu no debe perderse nunca. Tenemos un ADN muy particular, por el que nuestros equipos siempre dan la cara, pelean y luchan para ser los mejores. Afrontamos estos campeonatos importantes de una manera especial que los veteranos contagian a los jóvenes y, éstos, cuando sean veteranos, se lo pasarán a los que lleguen desde abajo. Particularmente me siento muy orgulloso del título conseguido ayer en Pekín.

Todos los que hemos estado dentro de la selección en algún momento de su historia hemos puesto nuestro granito de arena e ilusión para este crecimiento y debemos sentirnos orgullosos y partícipes de que el baloncesto español vaya hacia arriba.

Punto de inflexión ante Serbia. Más allá de la final, sigo insistiendo en que los encuentros importantes fueron el de Italia y, sobre todo, el de Serbia, que supuso un punto de inflexión clarísimo para España. Nos enfrentábamos a los grandes favoritos y nuestra clara victoria nos impulsó hacia el oro mientras hundía a los serbios, que mira dónde han acabado. A partir de ahí, el equipo tomó otra dimensión, guiado por un magnífico Sergio Scariolo, que ha acertado en todos los planteamientos desde que aterrizó en China. Ha manejado de manera magistral a sus jugadores, a los que ha preparado muy bien en el aspecto mental.

Al estilo NBA. El equipo evolucionó en el torneo un poco a la manera de la NBA. Tuvimos algunos momentos de relajación en la primera fase, porque se veían superiores, no se entregaron tan a fondo y probaron variantes para usar en el futuro, un poco al estilo de los equipos NBA. Cuando empezó lo serio, se vio todo lo que España tenía en su arsenal.

Un lugar en la historia. A los que ya peinamos canas nos cuesta explicarle a los jóvenes que no siempre el baloncesto español estuvo a este nivel. Las medallas que ahora caen en cada campeonato, en otros tiempos eran una excepción y por eso hay que valorar lo conseguido. Dentro de unos años se tendrá verdadera conciencia de esta hazaña fraguada desde la defensa y con un Ricky mejoradísimo ofensivamente y justo MVP.

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