Fórmula 1

La amenaza del segundo impacto

Alonso no competirá en Australia como medida preventiva. Ha entendido y aceptado la decisión

Fernando Alonso, firmando autógrafos antes del accidente en Montmeló
Fernando Alonso, firmando autógrafos antes del accidente en Montmeló

Alonso no competirá en Australia como medida preventiva. Ha entendido y aceptado la decisión

La verdad y el pasado siempre afloran. En el caso de McLaren, Honda y el accidente de Fernando Alonso en Montmeló ayer se produjo un movimiento más en el tablero que no hace otra cosa más que confirmar que en el batacazo que sufrió hace diez días en Barcelona ocurrieron cosas que, entre todos, se tratan de ocultar. La escudería británica emitió ayer un escueto comunicado en el que informaba de que el dos veces campeón del mundo no tomará parte en el primer Gran Premio de la temporada por recomendación de los médicos.

Fernando Alonso no estará por primera vez en doce temporadas en la parrilla de salida de la prueba inaugural de la temporada. El ovetense, supuestamente, sigue recuperándose. «Después de haber completado una exhaustiva serie de pruebas y exploraciones, los médicos del piloto de McLaren-Honda le han informado de que lo encuentran asintomático de cualquier problema médico; que no ven ninguna evidencia en absoluto de cualquier daño y que, por lo tanto, lo consideran completamente sano desde perspectivas neurológicas y cardiacas», señala el texto.

Sin embargo, le han recomendado que tras la conmoción cerebral sufrida «por el momento debe tratar de limitar en la medida de lo posible los factores de riesgo que podrían potencialmente resultar de sufrir otra conmoción tan pronto –el segundo impacto–», apunta el escrito, en el que se precisa que éste es un procedimiento médico normal. Por ello, para «limitar los factores de riesgo», los médicos le han aconsejado que no compita en Australia y, según el comunicado, Alonso «ha entendido y aceptado» la recomendación. Magnussen ocupará su volante junto a Button.

Era más que previsible que, dadas las extrañas circunstancias y la falta de explicaciones razonables, el piloto de McLaren no viajara a Australia como así ha sucedido. Ya no es el golpe o la fuerte descarga eléctrica que pudo sufrir y que provocó el incidente, sino el hecho de tener que viajar 20 horas hasta Melbourne en un avión, la adaptación al clima primaveral, tener que atender compromisos publicitarios y toda la parafernalia que rodea al fin de semana en el que se celebra el Gran Premio. Todo ese trasiego y el hecho de que está claro que McLaren no tiene nada que decir esta temporada a nivel deportivo ayudaron a Alonso a tomar la decisión de no correr. «Será difícil no estar en Australia, pero entiendo las recomendaciones. Un segundo impacto en menos de 21 días, NO», escribió en su cuenta de Twitter –ver apoyo– poco después de conocerse la noticia. Si la carrera hubiera sido en Europa y el coche fuera competitivo, quizás la decisión habría sido muy diferente.

Mientras tanto, las especulaciones acerca de las razones que provocaron el incidente se reducen de forma drástica. El piloto empieza a recordar y, después de sufrir amnesia, ya es capaz de ofrecer más detalles sobre lo ocurrido. Ayer, la televisión italiana Sky informó de que Alonso había reconocido a sus familiares y que sintió un fuerte golpe en la columna vertebral que le hizo perder el control.

El piloto español no quiere cargar con toda la responsabilidad del accidente y la justificación de un golpe de viento resulta incluso ridícula. El entorno de Alonso empieza a filtrar pequeños detalles que dejan en evidencia las razones esgrimidas al principio por McLaren. Está claro que quieren ocultar algo relacionado con la mecánica, ya sea de lo desarrollado por el propio equipo o del motor suministrado por Honda. La hipótesis de que sufrió una descarga eléctrica crece, pero reconocer un fallo así tendría fuertes consecuencias empresariales que afectarían a la propia F-1, a McLaren y, sobre todo, a Honda.

El pasado lunes estaba previsto que Alonso acudiera al Salón del Automóvil de Ginebra para apoyar el lanzamiento de un nuevo deportivo de la marca japonesa, que, al igual que el monoplaza de la F-1, también emplea energía eléctrica. Su presencia fue anulada la pasada semana. Ayer, Ron Dennis estaba presente en la ciudad suiza para presentar dos versiones de sus coches de calle y no consintió preguntas acerca de su piloto.

Para ver a Alonso al volante del McLaren habrá que esperar al 29 de marzo en el Gran Premio de Malasia.

Se despertó hablando en italiano

Diez días después del accidente en Montmeló, las informaciones sobre lo que sucedió en el Circuito de Cataluña no aclaran lo que pasó en la tercera curva, pero... según la web alemana F1 Insider y el portal Sportyou, Fernando Alonso se despertó tras el accidente, camino del Hospital de Cataluña, hablando en italiano y pensando que aún militaba en la escudería Ferrari. Los comisarios y los médicos del trazado barcelonés se alarmaron cuando escucharon las primeras reacciones del piloto, aunque camino del centro médico fue recuperando la consciencia pese a que no recordaba nada del accidente. El italiano es la segunda lengua de Fernando Alonso y su entorno más cercano en los circuitos del Mundial (fisioterapeuta, su preparador físico y su ingeniero de pista) es mayoritariamente transalpino, pero su reacción al despertar generó la alarma en todos los que le rodeaban.