Opinión

La mafia de los clubes-Estado lo volvió a hacer

Lo de la elección del City como mejor equipo del año fue un atraco a mano armada

Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA
Aleksander Ceferin, presidente de la UEFALaurent GillieronAgencia AP

Esta semana estaba repasando en mi televisor ese Mundial’82 que viví presencialmente con 14 añitos. Al certificar que España era un fiasco, que hizo el ridículo tongazos arbitrales a favor incluidos, opté por hacerme del Brasil de Telê Santana, indiscutiblemente la mejor canarinha de la historia post-Pelé. Aquel equipo era un mix de poesía y acción que daba miedo y maravillaba a los rivales a partes iguales: Junior, Toninho Cerezo, Sócrates, Zico, Falcao, el colchonero Dirceu y el descomunal Eder.

Este inigualable Brasil fue el primero que tuve la oportunidad de contemplar en mi vida. En la primera fase arrasó y en la segunda se presentaba como clara favorita frente a sus dos rivales, Italia y la Argentina de un Diego Maradona que pasó por tierras españolas con más pena que gloria. El once brasileño se comió al conjunto de Menotti, al que había derrotado previamente Italia. El semifinalista saldría de Sarriá. Apuestas y expertos daban como unánimes favoritos a los sudamericanos por las antepuestas razones. Pero como en todo buen relato surgieron dos héroes inesperados, Paolo Rossi y el cuarentón Dino Zoff, y despacharon a los de Telê Santana con un 3-2 que figura por derecho propio entre los mejores encuentros de la historia. El equipo de Enzo Bearzot se plantó en la final del Mundial y venció claramente en el Bernabéu a Alemania (3-1) entre los saltos de alegría del octogenario presidente transalpino, Sandro Pertini. El Balón de Oro se lo llevó, como no podía ser de otra manera, Paolo Rossi y todos los medios otorgaron la vitola de mejor selección a los azzurri. Nadie osó llevar la contraria a la tesis general porque los italianos derrotaron a todos los grandes, desde Brasil hasta Argentina, pasando por Polonia o Alemania.

En la Champions 2021-2022 el Real Madrid aterrizó como un outsider frente al vigente campeón, el Chelsea, esa esperanza blanca que nunca sale del cascarón, el PSG, el siempre temible Liverpool y un City que va de gatillazo en gatillazo pese a que dispone de una chequera infinita. Los de Ancelotti fueron un remedo de la mejor Italia de la era moderna. Se cargaron primero a un PSG que cuenta con el teóricamente mejor futbolista del mundo, Kylian Mbappé, y un tal Messi; posteriormente se deshicieron del Chelsea; más tarde, en una remontada épica modelo La Quinta del Buitre, dejaron en la cuneta al City; y en la final hicieron tres cuartos de lo mismo con los reds. Vamos, que doblaron el pulso a los demás gigantes, todos ellos situados por delante en las casas de apuestas. El Balón de Oro concedido a Benzema era de manual con la duda de si no se lo merecía tanto o más Superman Courtois. Claro que, desgraciadamente, no se estila agraciar a un portero salvo esa excepción de Lev Yashin que confirmó la regla en 1963.

Pasmado me quedé cuando escuché que la vitola de mejor equipo del año no se la traía un Real Madrid que superó a todos, y encima terminó campeón, sino el City de ese Guardiola que continúa meando colonia. Y el segundo no fue el Real Madrid sino ¡¡¡el Liverpool!!! Un atraco a mano armada de esa mafia que son los clubes-Estado y de una corrupta UEFA que no perdona a Florentino Pérez que ejerza la libre competencia con la Superliga.

Vayamos por partes, como Jack El Destripador. Los blancos conquistaron todos los torneos en los que participaron la pasada temporada con la única salvedad de la Copa del Rey: Champions, Liga, Supercopa de Europa y Supercopa de España. El City tan sólo ha agrandado sus vitrinas con la Premier: palmó en Champions, Copa de la Liga y Copa de Inglaterra. El Liverpool se tuvo que conformar con esta última birria de título. Una golfada la que han perpetrado con el Real Madrid como otra cualquiera.

Poderosos caballeros son los petrodólares. Que se lo digan al siniestro Aleksander Ceferin. No podemos olvidar otro pequeño gran detalle que lo dice todo acerca de esta cacicada: ¿de quién es también patrocinador socios.com, organizador y patrocinador de la gala del Balón de Oro? ¿Del City tal vez? Pues eso. Se podrá decir que Brasil exhibió más jogo bonito que Italia en 1982, pero nadie ha discutido nunca que el mejor y el justo campeón fue Italia. El veredicto del Balón de Oro ni siquiera se puede acoger al primer argumento porque el Real Madrid deleitó los paladares más exigentes.