Eurocopa

Fiesta nacional: marca Costa

España gana en Luxemburgo, pero esta vez por goleada, con tantos de Silva, Alcácer, Diego (¡aleluya!) y Bernat

El delantero de la selección española Diego Costa (c) celebra su gol, tercero del equipo, con sus compañeros
El delantero de la selección española Diego Costa (c) celebra su gol, tercero del equipo, con sus compañeros

De Gea fue titular. Del Bosque lo tenía previsto, como mantener a Diego Costa en el once y rotar. No se trataba de experimentar en el Josy Barthel, sino de dar un paso más en la transición, que está costando derrotas, sudor y lágrimas. Con cuatro caras nuevas respecto al equipo que perdió en Eslovaquia, España se deshizo de Luxemburgo sin padecimientos. El correctivo fue superior al que aplicó a estos amigos en las dos visitas anteriores (1984 y 2000), saldadas con sendos 0-1. Abrió la cuenta Silva, prosiguió Alcácer entre remates y remates de Costa, trabajador infatigable, colaborador necesario en la victoria y, por fin, goleador. Después de 514 minutos, marcó, ¡aleluya! El 0-4 lo hizo el debutante Bernat.

Luxemburgo es una maría en términos escolares, como San Marino, que sólo perdió 2-1 con Italia. En el ranking de los modestos, la selección del Gran Ducado compite con Islas Feroe, con Malta... y sólo está un escalón por encima de Gibraltar, el rondón. Mas, con ser rivales propicios para una carnicería, cada año se defienden mejor porque la distancia del fútbol ya no la marca la goleada sino la disciplina táctica, porque talento, lo que se dice talento, los luxemburgueses lo derrochan en finanzas y pastelerías. De ahí el 0-4. Pero no hay que fiarse. España ha comprobado que con la estrella no se gana y Alemania ha escarmentado con Polonia, que por primera vez en su historia la derrotó 2-0, ¡a los campeones del Mundo! Los medios de comunicación germanos no han pedido la dimisión de Löw, por cierto.

Recurriendo al tópico, no hay enemigo pequeño; y Luxemburgo no es minúsculo sino incómodo, como sus correligionarios. Frente al 4-4-2 que dibujó del Bosque, Holtz expuso un 5-5. La línea defensiva muy bien trazada y en el centro del campo otra igual de numerosa para presionar a los españoles en el círculo central. De la disciplina saltaba, muy de tarde en tarde, Bensi, el primero que chutó a De Gea (min 30). Tiro fácil, cuando ya Silva había firmado el 0-1, después de un asedio constante que sólo podía terminar en gol. Se esperaba que el autor fuera Diego Costa, hasta cinco veces lo intentó y una de ellas, solo delante del portero, se le marchó fuera. Si a Costa hay que calificarle por la puntería, sólo cabe colegir que en Selección está gafado, le han echado un mal de ojo más grande que Luxemburgo. Lo intenta, de cabeza, con la derecha, con la zurda... Nada, ni por arriba ni por abajo; o pegaba en un defensa o se lucía el portero o la fallaba él. Pero no se rinde. Jamás. Y se agradece porque en punta es fundamental, por lo que pelea y por lo que incordia. Los defensas le temen, más que los porteros, quizás. Sabe recibir de espaldas, por arriba y por abajo, entrega al primer toque; abre huecos, que Silva, por ejemplo, aprovecha, y se entiende de maravilla con Paco Alcácer, la cara de la moneda. Este chico (21 años, más que una promesa) convierte en oro todo lo que toca y le bastó con darse la vuelta, cuando recibió de Silva, y enchufarla para firmar el 0-2.

Con el contrario que compite con la esperanza de que le suene la flauta en un contraataque, lo que se echa en falta al fútbol de la Selección es algo más de velocidad en determinados pasajes del partido, y que los genios, Silva e Iniesta, combinen con precisión, que no pierdan la pelota en las transiciones o en los cambios de juego para que no decaiga y aprovechar las subidas de Alba y Carvajal, la movilidad de Costa o la rapidez de Alcácer. Si el talento fluye, Busquets y Koke crecen. En donde no hubo fisuras fue en la defensa, ni con el portero ni con Bartra ni con Carvajal, los «nuevos», sobrios y competentes.

Cuando la lluvia arreció en el segundo tiempo, el fútbol de España fue menos contundente que en la primera mitad; pero siguió siendo superior y llegó el tercero. Al enésimo intento marcó Diego Costa, que resolvió un enredo en el área chica y se quitó un peso de encima, él y Del Bosque, su máximo valedor. Fue la guinda a una actuación más que notable. En el séptimo partido puso fin a la mala racha y fue sustituido por otro hispanobrasileño, Rodrigo, debutante en la Selección, como Bernat, precisamente los protagonistas del 0-4: jugada del valencianista y remate del muniqués. Los relevos, poco a poco, que haberlos, haylos en la fiesta nacional.

- Ficha técnica:

0 - Luxemburgo: Joubert; Jans, Chanot, Philipps, Janisch; Gerson; Holter, Mutsch (Deville, m.86), Da Mota (Payal, m.75), Martins (Turpel, m.60); y Bensi.

4 - España: De Gea; Carvajal, Bartra, Piqué, Jordi Alba; Busquets, Koke, Iniesta (Bernat, m.70), Silva (Pedro, m.70); Alcácer y Diego Costa (Rodrigo, m.82).

Goles: 0-1, m.27: Silva. 0-2, m.41: Alcácer. 0-3, m.69: Diego Costa. 0-4, m.87: Bernat.

Árbitro: Pawel Gil (POL). Amonestó a Holter y Chanot por Luxemburgo; y a Diego Costa y Piqué por España.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada del Grupo C de clasificación de la Eurocopa 2016 disputado en el Estadio Josy Barthel ante 7.800 espectadores.