El balón parado guía a Inglaterra a las semifinales

Las jugadas de estrategia volvieron a ser decisivas para superar a Suecia, que con muy poco hizo de Pickford el mejor del partido

Los jugadores ingleses celebran el primer gol ante Suecia.
Los jugadores ingleses celebran el primer gol ante Suecia.

Inglaterra se ha clasificado 28 años después para una semifinal de una Copa del Mundo tras derrotar este sábado a Suecia por 2-0.

Inglaterra tiene un portero, un delantero y una precisión demoledora en las jugadas a balón parado. Con eso le ha bastado para llegar hasta las semifinales del Mundial, un terreno desconocido para el equipo inglés desde Italia 90. Diecisiete de sus jugadores no habían nacido aún, dos -Henderson y Rose- nacieron en pleno Mundial y el mayor de todos, Ashley Young cumplió los cinco años el día después de la final.

Son futbolistas que han crecido sin modelos ganadores que imitar, pero saben cuál es su camino. Y el más corto para llegar al gol es el córner. Así llegó el primero, con un cabezazo de Maguire que rompía la resistencia de los suecos. No era el día de Harry Kane, que se quedó sin marcar por primera vez en el Mundial, pero tampoco lo necesitaron.

Suecia también conoce sus armas, que pasan por resistir y esperar. Tienen lo justo, pero con su fútbol directo y poco elaborado les dio para convertir a Pickford, el guardameta inglés, en el mejor jugador del partido. Una gran parada en el comienzo de la segunda mitad a un cabezazo de Berg hizo ver a los suecos que no iba a ser fácil. Luego repitió demostrando su agilidad y seguridad. Demasiado para los nórdicos. Era la primera vez que Pickford dejaba su portería a cero en todo el campeonato. Pero también era cuando más lo necesitaba su selección.

Los suecos desaprovecharon sus escasas oportunidades e Inglaterra se sentía cómoda. El segundo gol de los ingleses llegó también en un cabezazo. Dele Alli remató un centro de Trippier para demostrar que está ahí para algo. El sistema de los ingleses libera a los laterales y a Sterluing y a él, como a Lingard, lo tiene retenido en el centro del campo para ayudar a Henderson. Pero el centrocampista del Liverpool no necesitaba demasiadas ayudas ayer. Estaba atento a todo y era el único capaz de ver los pases que podían romper la defensa sueca, aunque Sterling y Lingard los desaprovecharan después.

Suecia no dejó de intentarlo a su manera. El seleccionador retiró a Forsberg, el más brillante de sus jugadores aunque ayer se confundiera con los demás, y a Toivonen. Pero la entrada de Olsson y de Guidetti no cambió demasiado el partido.

A Inglaterra le bastaba con saber poner la pelota donde llegara alguien para rematarla de cabeza. Como si no hubiera pasado el tiempo, como si el fútbol inglés siguiera siendo el mismo que hace cuarenta años, cuando los delanteros se jugaban los dientes en cada salto. Ha evolucionado el juego, pero el equipo de Southgate sigue sintiéndose seguro cuando la pelota vuela. Así han llegado hasta las semifinales de la Copa del Mundo.