Champions League

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Principio de reconciliación

Angel Di Maria (i) lucha por el balón con el jugador del FC Copenhagen, Pierre Bengtsson
Angel Di Maria (i) lucha por el balón con el jugador del FC Copenhagen, Pierre Bengtssonlarazon

Cómodo triunfo del Madrid, muy superior al Copenhague, sobre todo en la segunda parte. Con 4-0, Casillas dejó su firma en el tiempo añadido en un mano a mano con Bolaños especialidad de la casa. Antes, volantazo de Carlo Ancelotti, obligado en algún caso por las circunstancias; las molestias de Ramos, por ejemplo, que le relegaron al banquillo y reapareció Varane después de la lesión, sin anestesia. Junto a Sergio, otros tres perdedores del derbi, Coentrao, Arbeloa e Isco. Marcelo y Carvajal fueron los laterales; Modric, por el malagueño. A Khedira no hay quien lo mueva. Es como la extensión del entrenador en el campo, el brazo defensivo, o armado, pero nada peligroso. Pero Khedira no soluciona; aunque trabaja y pese a ello pasa inadvertido. Ni le protestan. Ni le atosiga el público. Con Benzema es diferente: cabeceó fuera un centro de Marcelo y una parte del público le cantó el sucinto «Karim, vete ya». El Bernabéu no le perdona una. Disculpa la ansiedad, de Cristiano, cuando se empeña en disparar como si no hubiera otro remedio, quizá porque el público sabe que tarde o temprano marca. Y marcó, después de tres centros de Marcelo al área.

Cargaba el Madrid el juego por la banda izquierda, aunque Carvajal también subía. La conexión entre Marcelo y Ronaldo parece garantía de éxito. Suele serlo, pero hay que defender y el Copenhague, precisamente por esa banda, encontró una autopista. Contraatacaba, mas sin peligro. Empezó valiente, con la defensa adelantada, pero cuando el Madrid se asentó, reculó. Su primer disparo a puerta, en el minuto 27. Casillas lo paró de rodillas. Recibió una ovación, tibia, pero sentida. Son más los que le quieren que los que le insultan. Quedó patente.

Con el poder que proporciona la calidad individual, con un 4-3-3 ofensivo y sin ensamblar, el Madrid embotelló a los daneses, pero no martirizó a Wiland. Y, lo que son las cosas, en medio del embotellamiento lanzaron los daneses un córner, Benzema saltó poco o casi nada y Casillas no llegó a despejar; quien sí lo hizo fue Modric, sobre la línea de gol. Y se llegó al descanso, con Pepe atendido de un corte en la ceja, Sergio Ramos calentando en la banda y el equipo de Ancelotti limitado a los centros de Marcelo desde la izquierda. Demasiado poco, incluso el 1-0, pues el Copenhague, sin hacer nada del otro jueves, rozó el empate. Descubrió la fragilidad del esquema merengue, percibió la falta de confianza de Benzema y no le pasaron inadvertidos los nervios de Casillas, a quien la inactividad pasa factura.

Regresó el Madrid más convencido de sus posibilidades, Carvajal rozó el 2-0, el árbitro no vio la mano de Delaney (penalti) y los daneses que entraron al Bernabéu siguieron cantando. Perdían, pero no era un drama. Era posible, también que el anfitrión aumentara la cuenta, y lo hizo con una jugada de lujo que merece la pena describir, por su belleza absoluta: sutil taconazo de Benzema, rabona de Di María y segundo cabezazo certero de Cristiano, que suma cinco goles «champions» en dos partidos.

Y aún quedaba. Con Jesé y Morata a la expectativa, sorprendió que fuera Isco quien entrara por Modric. Sin que interviniera el primer cambio, el marcador registró el 3-0, que centró Benzema y materializó Di María. Entonces, sí; no dudó Ancelotti y Morata relevó a Khedira, que recorrió ocho kilómetros en 76 minutos sin que su actuación pudiera considerarse destacada. Modric, en cambio, salvó un gol.

Con el marcador a buen recaudo, la pretendida presencia de Jesé se produjo próximo el final. El relevado fue Benzema, que aplaudió cuando se iba mientras el Santiago Bernabéu le despidió con división de opiniones. Karim intervino en dos de los tres goles, corrió, luchó, remató nada más empezar el partido, escuchó las primeras protestas y finalmente salió mejor que cuando entró. El partido era también el del retorno de Casillas, pues no se puede concebir como tal su desafortunada reaparición en Estambul. En la segunda parte sólo le llegó al final, el mano a mano con Bolaños y dos intervenciones más. Sobresaliente. En la primera, un balón a las manos y el error en aquel saque de esquina que Modric desinfló.

Terminaba el partido de la reconciliación (europea) y Di María selló su notable actuación con su segundo tanto, el 4-0 definitivo. Y merecido. Sin más... Y sin orden establecido.

FICHA TECNICA.

--RESULTADO: REAL MADRID, 4 - COPENHAGUE, 0 (1-0 al descanso).

--ALINEACIONES.

REAL MADRID: Casillas; Carvajal, Varane, Pepe, Marcelo; Illarramendi, Khedira (Morata, min.74), Modric (Isco, min.67); Di María, Cristiano Ronaldo y Benzema (Jesé, min.81).

COPENHAGUE: Wiland; Jacobsen, Mellberg, Sigurdsson, Bengtsson; Delaney, Claudemir, Gislason, Toutouh (Bolaños, min.63); Jorgensen (Kristensen, min.73) y Braaten (Adi, min.66).

--GOLES.

1-0, min.21, Cristiano Ronaldo.

2-0, min.65, Cristiano Ronaldo.

3-0, min.71, Di María.

4-0, min.90+1, Di María.

--ARBITRO: Matej Jug (ESL). Amonestó a Modric (min.44) por parte del Real Madrid. Y a Braaten (min.63) y Delaney (min.88) por parte del Copenhague.

--ESTADIO. Santiago Bernabéu.