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“Creen que la capital de España se llama Real Madrid”

El español Carlos Baldó forma parte de la peña BlancosKSA de Arabia Saudi y cuenta cómo es la vida allí y cómo viven su pasión por el equipo de Ancelotti

Peña Blancos KSA. Carlos Baldó sujeta en un lado la bandera con los dos escudos
Peña Blancos KSA. Carlos Baldó sujeta en un lado la bandera con los dos escudosLa Razónfreemarker.core.DefaultToExpression$EmptyStringAndSequenceAndHash@1ca0c1f9

Al ser gaditano, Carlos es del Cádiz, pero el Real Madrid es su segundo equipo por haber vivido en Madrid y porque en Arabia Saudí ha encontrado un grupo de amigos en una de las dos peñas oficiales del club blanco en el país donde se está celebrando la Supercopa. Carlos les ayudó con los trámites, con las traducciones y con la forma de comunicarse con la cultura española para hacer la peña oficial. «Son dos culturas distintas y hay que saber comunicarse entre ellas», cuenta mediante una llamada por Whatsapp, en la que se corta la comunicación y en la que, a ratos, se mete una voz árabe por medio. Mañana van a ir al partido y los aficionados madridistas van a ser mayoría. Ya sucedió en el Clásico y van a serlo mucho más en la final contra el Athletic Club. Los dos únicos equipos españoles que de verdad les interesan son el Barcelona y el Real Madrid y ahora que el que suele ganar es el conjunto blanco, el país se ha inundado de madridistas.

«Las primera pregunta que te hacen aquí es: ‘’¿De dónde vienes?’’», cuenta Carlos. «Y cuando contestas que de España, inmediatamente la segunda pregunta que te hacen es: ‘’¿Real Madrid o Barcelona?’’». Es tal la pasión por el club del Bernabéu que muchos creen que la capital de España se llama Real Madrid. Carlos ha sido testigo varias veces de esa confusión, la última, de un empleado de una oficina bancaria de Riad. Eso es lo que genera el equipo. «Es impresionante lo que mueve el Real Madrid y también el Barcelona. Te hacen sentir importante. Por esos dos equipos, y también por la familia Real, por el Rey Juan Carlos, los españoles somos bienvenidos en Arabia Saudí». Hace dos años se jugó la Supercopa en Yeda (la temporada pasada se interrumpió por el coronavirus) y los aficionados no pudieron disimular su cabreó cuando el Barcelona no se clasificó para la final y se quedaron sin ver el Clásico, el partido que de verdad les apetecía. Por eso, el choque del miércoles dejó tan buenas sensaciones. No sólo, por fin, vieron el gran encuentro en directo, es que, además, fue un partidazo.

Carlos, que es ingeniero, se marchó allí hace siete años, después de que una empresa de head hunter contactara con él porque se buscaban perfiles de su estilo. Pasó las entrevistas, la oferta era buena y no lo dudó. «La vida aquí es muy distinta y al principio es complicado porque es un país muy diferente, con un idioma que es muy difícil hablar y que es terrible porque no puedes ni leerlo, no se entienden las letras y eso es muy duro», cuenta echando la vista atrás. «Si superas el primer año y medio, te adaptas. Por ejemplo, a mí me sorprendía cuando, cada día, el país, se paralizaba cinco veces para rezar. Pero se para completamente, es que cierran todas las tiendas. Ahora ya estoy acostumbrado».

Ha habido críticas a la Federación por llevar la Supercopa a Arabia, una monarquía absolutista. Carlos no cierra los ojos, pero matiza: «Creo que en España se da una imagen exagerada, que no es real de Arabia Saudí. No es un paraíso, por supuesto, y no hay igualdad con las mujeres, pero tampoco es el infierno. Las cosas están cambiando, ahora las mujeres pueden conducir y ya, por ejemplo, en los supermercados, atienden ellas». Pero la diferencia es tanta, somos países tan lejanos en kilómetros y formas de ver la vida que es difícil de explicar: «Tendrías que venir aquí y vivir, porque contándolo no se va a entender bien. Es otra cultura y me he dado cuenta que muchas veces nuestra visión europea es demasiado egocéntrica. Es un país que tiene sus cosas, pero también es muy seguro, con muy poca delincuencia. Yo llevo el coche abierto, pero hay cosas que no puedes hacer y las normas son muy claras».

No somos tan distintos a la hora de ver el fútbol o celebrar los goles. El primer día que fue a la peña, Carlos descubrió que aquello era una fiesta. Lo que importan son los Clásicos y los partidos de la Champions. Para esos reservan un café y montan una fiesta fenomenal en la que se acaban repartiendo regalos. «En la peña se hicieron del Real Madrid por Zidane, de cuando era futbolista y metió el golazo de la Novena», sigue Carlos. Además, en esa época, el Real Madrid ganó varias Copas de Europa y eso hizo que creciera la afición.

Sin Zidane en el banquillo, el futbolista que les tiene atrapados ahora es Modric.

Está claro que el buen gusto futbolístico también es universal.