Polémica

El Sevilla - Betis, suspendido

El colegiado andaluz decidió suspender el partido de LaLiga durante quince minutos porque se tiraron objetos al campo

SEVILLA, 30/11/2025.- El partido entre Sevilla y Betis en el Sánchez Pizjuán ha sido aplazado por arbitro José Luis Munuera (c) en su tramo final por los objetos que han sido arrojados desde la grada. EFE/ Raúl Caro
El Sevilla - Betis se ha suspendido 15 minutosRaúl CaroAgencia EFE

El derbi sevillano volvió a demostrar hasta qué punto un estadio puede contener, en apenas unos segundos, toda la tensión acumulada de una tarde conflictiva. El Sevilla–Betis, disputado en el Sánchez-Pizjuán, quedó suspendido a dos minutos del final después de que el árbitro, José Luis Munuera, tomara la decisión de detener el juego por el lanzamiento de objetos desde la grada. La voz de la megafonía lo confirmó inmediatamente: el partido quedaba parado durante quince minutos, una medida excepcional en un duelo que ya venía cargado de fricciones desde el pitido inicial.

La escena se precipitó en el tramo final, cuando el encuentro transitaba entre interrupciones, protestas y un ambiente cada vez más irritable. En ese contexto, Munuera decidió frenar el partido tras ver cómo varios objetos caían sobre el área visitante. El aviso por los altavoces generó un desconcierto inmediato. Los jugadores miraban alrededor, sin tener claro si debían abandonar el césped o esperar nuevas instrucciones, mientras la tensión en las gradas no terminaba de diluirse.

El cuerpo arbitral actuó con rapidez: ordenó a todos los futbolistas que se dirigieran a los vestuarios. Sin embargo, esa retirada no fue inmediata. Los jugadores, sorprendidos por la situación y reticentes a abandonar el campo sin una indicación más contundente, permanecieron unos instantes sobre el césped. Solo los árbitros emprendieron el camino hacia el túnel, convencidos de que no había margen para continuar mientras no cesara el riesgo.

Reanudado

Nada de lo sucedido fue un estallido aislado. La tensión había ido creciendo a lo largo de la tarde, primero de manera difusa y más tarde con gestos y protestas que anticipaban un final agitado. El ambiente se crispó definitivamente en la segunda parte, cuando Isaac Romero fue expulsado y el Sánchez-Pizjuán estalló. Esa tarjeta roja actuó como detonante: un sector de la grada reaccionó con mayor hostilidad y terminó lanzando botellas hacia el área en la que defendía el Betis.

Ese gesto, el lanzamiento de objetos desde la grada, fue el punto exacto que llevó al colegiado a suspender el encuentro. La situación superó los límites de seguridad tolerables para los jugadores y para el desarrollo del partido. Con el aplazamiento decretado y el estadio todavía en estado de inquietud, el derbi quedó marcado por un episodio que devuelve al primer plano la necesidad de controlar comportamientos que comprometen la integridad del juego. Después, se reaundó.