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Los tres penaltis que cambiaron la vida de Adrián San Miguel, héroe del Liverpool

La historia del portero español, que ha ganado la Supercopa de Europa con el conjunto red, es el último cuento de hadas del deporte.

El último penalti de la final de la Supercopa de Europa culminó una historia de película para Adrián San Miguel. Pero también supuso el primer título para un jugador que nunca lo ha tenido fácil y que durante su carrera ha mantenido una relación especial con los lanzamientos de penalti.

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Antes de que Klopp emulara a Rocky, antes de que sus compañeros corrieran a abrazarle tras su parada, incluso antes de ese último disparo desde los once metros, hubo otros penaltis que marcaron la carrera del guardameta español.

Su primera pena máxima tardó en llegar. Pese a que Adrián ha sido titular con el Betis, con el West Ham y fue convocado con la selección española, a los 24 años estaba luchando por un puesto en el filial bético. Había realizado la pretemporada con el primer equipo e incluso había entrado en alguna de las convocatorias de Pepe Mel, entrenador en Heliópolis por aquel entonces, pero en un entrenamiento se rompió el ligamento exterior interno de la rodilla derecha.

Su carrera entró en un parón de seis meses. No se rindió al igual que no lo haría siete veranos después. Trabajó en su recuperación y al año siguiente llegó al Villamarín con más fuerza que nunca. Su primer penalti tuvo lugar en la sexta jornada de la temporada 2012-2013. En un derbi contra el Málaga, Casto era expulsado en el minuto diez y Adrián saltaba el campo en el que era su debut en el fútbol profesional.

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Su primera acción como jugador del Betis, como portero de primera división, fue intentar pararle un penalti a Joaquín. Un bético de corazón frente a otro. Adrián lo intentó. Incluso le susurró algo al oído al atacante. Gol. Y después de ese otros tres. No fue el debut soñado, pero su actuación sirvió para ganarse la confianza del entrenador y la titularidad para el resto de la temporada.

Al acabar el año se marchó a Inglaterra. Cambió Sevilla por Londres y el Betis por el West Ham. En su debut con los «hammers» también encajó un gol de penalti. Fue en un partido de Copa contra el modesto Cheltenham Town. Ese curso se ganó el puesto de titular y ya no lo perdería hasta tres años más tarde.

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Durante la temporada 2014-2015 llegó el segundo penalti clave en la carrera de Adrián San Miguel. Fue en un partido de tercera ronda de la FA Cup. Tras haber empatado a dos en el tiempo reglamentario contra el Everton, se llegó a la muerte súbita. El empate no se deshacía y le llegó el turno a los porteros.

El rival falló y esta vez Adrián era el lanzador. Como un auténtico especialista, esperó a que el portero se venciera hacia un lado y lanzó al otro. El segundo penalti que marcó su vida no tuvo que pararlo, sino que marcarlo.Desde ese día el español fue el ídolo de la afición de Upton Park.

Al curso siguiente volvió a ser el dueño de la portería “hammer”, pero sería su última temporada como titular. Tres años después salió del club tras una temporada casi en blanco.

Llegó el verano y con él, el cuento de hadas. Sevilla, el UD Pilas, la llamada del Liverpool, la lesión de Alisson y el tercer penalti de su vida. El que le dio su primer título como jugador y con el que se ha dado a conocer en todo el mundo.

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