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MotoGP 2021 arranca bajo la alargada sombra de Marc Márquez

La temporada empieza con un doblete en Qatar que se perderá Márquez, aunque hasta sus rivales lo ponen entre los favoritos. Después de él, la igualdad es máxima

Joan Mir empieza la defensa de su título de MotoGP desde el puesto décimo de la parrilla en Qatar
Joan Mir empieza la defensa de su título de MotoGP desde el puesto décimo de la parrilla en QatarAFP7 vía Europa Press

Cuando uno ha ganado seis títulos de MotoGP, los cuatro últimos consecutivos, tiene derecho a que se hable de él incluso aunque no esté. Y eso es lo que sucede con Marc Márquez, cuya sombra es muy alargada en este arranque del curso 2021 de MotoGP. Todavía mira desde casa el piloto del Repsol Honda, pero su vuelta está cada vez más próxima y los rivales ya cuentan con ello. Se va a perder las primeras dos carreras del curso, la de hoy en Losail y la del próximo fin de semana, en el mismo circuito por cosas del Covid-19. Anunció unos días antes de que se levantase el telón que los médicos le pedían todavía un poco de paciencia y que, al revés de lo que sucedió en julio del año pasado, esta vez no iba a arriesgar. Se ha grabado a fuego la frase de que «carreras hay muchas pero brazo sólo uno», y por eso Marc está siguiendo paso a paso el plan trazado por los doctores que le han salvado la articulación dañada. Necesitó una operación con injerto para que el hueso soldara por fin, todo se retrasó por una infección y lo lógico es que los plazos no le dieran para estar de vuelta en la primera cita.

Se va a saltar dos carreras, dos ceros para empezar en su tarjeta, un lastre que no impide que las apuestas le mantengan entre los favoritos al título. Incluso para sus propios rivales, que saben que él es el dominador mientras la pista y el húmero derecho no digan lo contrario. Todos han trabajado este invierno bajo la premisa de que Márquez va a estar en un momento u otro y el primero que lo ha hecho ha sido Joan Mir. El de Suzuki ocupó el trono del rey herido en 2020 y por eso se ha ganado el derecho de ser el gran candidato más allá del número 93. El balear acepta la presión que da ser el defensor del título, aunque no haya querido cambiar su dorsal 36 habitual por ese número «1» que distingue al campeón. Es el enemigo a batir con el permiso de Márquez, que a mediados de abril pasará una nueva revisión y podrían darle luz verde para estar el día 18 del mes que viene en Portimao.

El último recuerdo que hay de Marc sobre la pista es una remontada brutal en Jerez antes de la caída fatal en la que la rueda delantera de su Honda le reventó el brazo. Hasta ese momento su superioridad era evidente y el séptimo título de MotoGP, el quinto consecutivo, parecía inevitable. Pero aquel accidente cambió totalmente la historia.

Joan Mir defiende su título

Se coronó Mir, que ha arrancado con dudas. El viernes se quedó fuera de la Q2 y tras pasar por la Q1 hoy saldrá en el puesto décimo, muy lejos de lo que se espera de él, aunque es pronto para sacar conclusiones y Qatar es un circuito especial. Si algo está claro en MotoGP es que el abanico de candidatos hasta que venga Marc a poner orden es enorme. El coronavirus ha congelado la evolución de los motores, un ingrediente que le pone incluso más igualdad a la parrilla. Las conclusiones de los test de pretemporada son sólo eso, meras conjeturas que pueden convertirse en papel mojado con el paso de los kilómetros. El invierno ha elevado el valor de Jack Miller, nuevo en la Ducati oficial. El australiano pasó de Moto3 a MotoGP del tirón, aunque su progresión ha ido más poco a poco. Ahora se habla de él como favorito, y la recta de Qatar le favorece, pero ya ayer dio un pequeño paso atrás con un quinto puesto que supo a poco. La «pole» fue para su compañero Bagnaia, que marcó una vuelta de récord, bajando al 1:52. Un giro perfecto que Valentino Rossi calificó de «temerario».

El italiano se estrenó como piloto de un equipo satélite después de mucho tiempo con un cuarto puesto de perro viejo, aprovechando el rebufo de su pupilo Bagnaia. Se acaban de cumplir 25 años de su debut en el Mundial de 125 en el GP de Malasia de 1996. Hay ocho pilotos en la parrilla que no habían nacido en aquel momento, y ahí sigue él, luchando contra los jovencitos y tratando de prolongar el sueño de toda su vida. Es duro pensar que un mito como él no esté entre los favoritos a la corona mundial, esa décima que tanto deseaba y que parece que nunca llegará, pero Valentino siempre será Valentino y prefiere estar en pista por si de repente se da la oportunidad y puede aprovecharla.

«Es una manera fantástica de empezar con un nuevo equipo», decía en la entrevista como mejor piloto satélite en parrilla. No se le caen los anillos y para empezar ya está por delante de Morbidelli, su compañero en el Petronas Yamaha, vigente subcampeón mundial, y uno de los nombres que aparecen en la lista para el campeonato. El brasileño está en un momento de madurez, su serenidad es un punto a favor y la solidez que mostró en 2020 está de su parte. La Yamaha satélite fue mejor que la oficial el curso pasado y, en general, ha habido pocos cambios en el sentido de evolución tecnológica. Esperan que no sea así los dos pilotos estrella de la casa japonesa: Quartararo y Viñales, que ayer fueron segundo y tercero, respectivamente, en la Q2. El francés quiere reivindicarse tras un 2020 en el que no estuvo a la altura de lo que se esperaba, y Maverick, recién casado y que será padre en unos meses, quiere traspasar esa madurez de fuera de la pista al asfalto.

Pol Espargaró es otro que se lleva los focos, porque llegar al equipo con más potencial es lo que tiene. Lo hace cerca de la treintena y con la misión de confirmarse en una moto ganadora. En el Repsol Honda le piden victorias y luchar por el Mundial y él se siente cómodo. Ahora tiene al menos dos carreras para progresar antes de que regrese Marc.

El coronavirus retrasó el comienzo del Mundial de MotoGP en 2020, que trata de recuperar la mayor normalidad posible en 2021. Hay 19 carreras seguras con un único doblete, el inicial de Qatar. Después, el campeonato aterrizará en Europa y allí se quedará hasta que en octubre intente viajar a Asia y Oceanía. Nadie sabe cómo estará la movilidad para entonces, pero lo que sí es seguro es que todos los miembros estarán inmunizados. De hecho los pilotos completarán su proceso de vacunación en unos pocos días, antes de irse de los Emiratos, con la segunda dosis de Pfizer ya puesta. El gobierno local ofreció a la organización la vacuna y la mayoría, siempre voluntariamente, la ha aceptado. Así que los positivos, que el curso pasado eran un enemigo más, dejarán de serlo para los competidores, que podrán centrarse sólo en ser rápidos sobre la pista.

Lo de que el público pueda volver a las gradas va a llevar más tiempo, aunque no se descarta en función de la pandemia y de las restricciones en cada país. De momento, las motos se ponen en marcha a la espera de Márquez.