Motociclismo

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Podio español en Chequia. Pedrosa y Lorenzo se están acostumbrando a que Marc ocupe el primer escalón
Podio español en Chequia. Pedrosa y Lorenzo se están acostumbrando a que Marc ocupe el primer escalón

Lorenzo y Pedrosa se miraban en el podio mientras Márquez disfrutaba como un niño pequeño. La temporada avanza y no consiguen dar con el botón que desactive la energía del recién llegado. Dani lleva nueve temporadas en MotoGP, ha disputado 126 carreras y ganado 24. Jorge, por su parte, está en su sexto año y ha vencido en 26 de las 95 citas en las que ha participado. Ambos son dos veteranos con mucha experiencia y kilómetros sobre motos grandes, pero Marc está por delante en la clasificación y por encima de ellos en estado de forma y confianza. «Lo normal es que él se equivocara más que nosotros y ha sido al revés. Además, nosotros nos hemos hecho daño nada más caernos», explicaba el vigente campeón a Telecinco antes de Brno. Después de la cita checa, las cosas no han mejorado para los «mayores», a los que se les acaba el tiempo para empezar la remontada. «No ha sido un buen fin de semana, pero hemos subido al podio», tuiteaba Lorenzo anoche como resumen a otros tres días en los que se ha sentido inferior en cuanto mecánica a las Honda. Dani, por su parte, lamentaba por la tarde su táctica demasiado conservadora y necesita recuperar su versión insaciable del curso pasado para sacar a Marc del camino hacia el título.

La travesía todavía es larga (7 carreras) y teniendo en cuenta que en este deporte en una décima de segundo puedes quedarte sin opciones, nada está decidido. Pero no es menos cierto que se le pone cada vez más cara de campeón según van cayendo las hojas del calendario. Ya tiene más de una carrera de colchón respecto a Pedrosa y casi dos con Lorenzo, que no pueden volver a firmar un cero de aquí al final. En un planeta distinto en mitad de la nada se encuentra Valentino Rossi, sin opciones de título y con muy pocas de sumar algún triunfo al conseguido en Assen. Hasta un mito como él se ha tenido que rendir a la llegada del dorsal 93, como cuando en el «sacacorchos» fue adelantado por la tierra en una de esas maniobras en las que en el pasado el italiano era siempre el vencedor. Ahora las cosas han cambiado dentro y fuera de la pista, porque el huracán Márquez también arrasa en atención mediática y cariño del público. Su carisma está a la altura de los más grandes de la historia y su imagen –mezcla de chico bueno en la vida diaria y cazador implacable sobre la moto– se vende sola.