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Tebas, «el puto amo»

Está contra Rubiales y apoya a Larrea para suceder a Villar; si logra su objetivo, controlará todo el fútbol, desde LaLiga a la Federación pasando por los árbitros y el nuevo sindicato de futbolistas que promociona.

  • Tebas, en una foto de archivo
    Tebas, en una foto de archivo
Madrid.

Tiempo de lectura 8 min.

21 de marzo de 2018. 23:44h

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Madrid. 20/3/2018

La consigna es terminar con todo lo que huele a Villar», manifiestan en el bando del «candidato Larrea». Entonces surge la pregunta: ¿con el Larrea que estuvo 29 años de tesorero con Villar? Respuesta: «Puede resultar chocante; pero estamos hablando de un periodo transitorio, hasta 2020», cuando culmina este mandato al que apenas le quedan dos años de vigencia.

Sirva este primer párrafo de introducción al rompecabezas que a partir del 9 de abril entrará en una nueva dimensión. En esa fecha, una asamblea de 139 miembros elegirá al sustituto de Ángel María Villar. Hay dos candidatos, Juan Luis Larrea, ex tesorero, ex presidente en funciones y ex presidente de la Junta Gestora de la Federación, y Luis Manuel Rubiales, ex presidente de la AFE. Y hay un patrocinador dotado de un poder omnímodo y con una influencia que podría ser crucial en el desarrollo de estas elecciones y el futuro de la RFEF: Javier Tebas, presidente de LaLiga, el hombre que convirtió los derechos de TV en la piedra filosofal, el mejor embajador que podría haber soñado Larrea para derrotar a Rubiales. En resumen, y como diría Guardiola –cuando se refirió a la influencia de Mourinho en las salas de prensa–, «el puto amo» del fútbol español.

En los prolegómenos electorales se suceden los rumores y las certezas, con la guerra sucia a punto de estallar y las cargas de profundidad dispuestas. El primer rumor ganó terreno el día en que Villar ingresó en el centro penitenciario de Soto del Real (21 de julio de 2017): «Larrea es el hombre de Tebas para presidir la Federación hasta que en 2020 haya que acudir a nuevas elecciones y entonces dispondrá de un candidato a su imagen y semejanza»... Algo así como la prolongación de Jorge Pérez, un aspirante que se quemó antes incluso de la batalla.

Cuando Villar fue puesto en libertad el 1 de agosto, sus aliados (presidentes de las federaciones territoriales) ya le habían sacrificado y dado la espalda. El desprecio fue tal que estuvo cuatro horas esperando en la habitación de un hotel madrileño para reunirse con ellos y por teléfono recibió un «no» por respuesta. Aquel día, Villar, traicionado por los suyos, lloró de rabia y el mundo federativo de las bambalinas, candilejas y entretelas descubrió su total falta de humanidad. «Enterrado» el jefe, empezó la carrera por la sucesión. Rubiales dio un paso al frente y apostó fuerte con una moción de censura contra el ex si no dimitía o le inhabilitaban –de paso Villar le declaró la guerra, aunque era su delfín–; Larrea sopesó sus posibilidades, Tebas intervino y alguno, como Emilio García Silvero, se quedó por el camino, mientras otros, como Rafael Louzán –presidente de la Federación Gallega– o Manuel Llorente –finalmente adscrito a la candidatura de Larrea– el paso lo dieron a un lado. García Silvero, responsable de los Servicios Disciplinarios y de Integridad de la UEFA, era el candidato del presidente de LaLiga, «pero se acojonó», después de hablar con varios presidentes territoriales, al comprobar, quizá, el estado de putrefacción de algunos estamentos del fútbol.

A la sombra de todo esto Villar aún confiaba en recuperar su estatus, hasta que fue definitivamente inhabilitado. Y así comienza el «Grand Prix» con dos aspirantes: Rubiales y Larrea. El 8 de marzo, el primero llevó los avales a la Federación. El mínimo exigido son 21, aportó una treintena. «He sumado 87 y por consejo de mis abogados hemos presentado los imprescindibles. Va a ser una carrera larga y hay que ser prudente, humilde y, sobre todo, jugar las cartas con inteligencia», confesó Rubiales, «convencido» de que el 9 de abril será el elegido. Cuenta con el favor de una docena de Territoriales, de futbolistas... Pero se enfrenta al sistema, que no le perdona su pasado sindicalista. Y poco importa que sea abogado o que haya sido futbolista.

Veinticuatro horas después, el 9 de marzo, Juan Luis Larrea acudió a la Ciudad Deportiva de Las Rozas con 70 avales. Si estos apoyos cristalizan el 9 de abril, ganaría las elecciones... «Pero tiene que implicarse más, trabajar más por su candidatura», bajar al barro, en suma, lo que hace su rival, para garantizarse la victoria, pues al final son los votos en la urna y no los avales lo que provoca la derrota o propicia el triunfo.

Y Javier Tebas, presidente de LaLiga, «mecenas» de 64 federaciones y de los deportistas españoles de alto nivel, con quienes reparte suculentas millonadas por la comercialización de los derechos televisivos del fútbol, trabaja, suma voluntades al ¿proyecto de Larrea? y marca el terreno. Hace siete meses, no había Federación Territorial que apostara un céntimo por el tesorero de Villar. Hoy, Castilla-León, Castilla-LaMancha, Galicia, Aragón, País Vasco, Andalucía y Madrid han comprometido su voto con él, tras el trabajo en la sombra de Tebas, quien con el fútbol profesional no oculta sus intenciones. «El que apoye a Rubiales tendrá problemas», revela «El Confidencial» que dijo JT en una reunión de LaLiga. En esa información aporta otros datos, tales como las presiones de Larrea sobre el Comité Técnico de Árbitros, con Sánchez Arminio en plan aglutinador del voto, el de Entrenadores y la Liga Nacional de Fútbol Sala, cuando todavía presidía la Junta Gestora. Por mucho menos se han «cepillado» a su antecesor.

Rubiales, entre tanto, está muy seguro de su victoria y afirma que tiene el respaldo de doce territoriales. Viaja constantemente, elude las fotos para no dar pistas sobre sus movimientos, mantiene reuniones permanentes y confía en que los «87 avales» que tiene en su poder –no salen las cuentas con los 70 de Larrea– se transformen el día 9 de abril en votos reales.

A Larrea le reconocen avances los aliados que antes eran enemigos. «Ha hecho cambios, pequeños cambios que Villar no hizo porque no estaba», le defienden, y atacan a Rubiales: «Luis se ha equivocado, se percibe en él una ambición desmedida y excepto Cataluña, sus apoyos son las territoriales pequeñas. Las ''grandes'' estamos con Larrea y vamos a cambiar las cosas», asegura uno de esos presidentes. Llegados a este punto, la cuestión es si Tebas, detrás de la candidatura, y no lo niegan, no terminará monopolizando el fútbol español, que tendrá todos los huevos en la misma cesta: preside LaLiga y manda prácticamente en todo el fútbol profesional salvo el Barça y quizá el Madrid; maneja el dinero de los derechos de televisión (1.400 millones de euros), controlará la Federación Española de Fútbol, a los árbitros que Sánchez Arminio ha puesto a la orden de Larrea... Será el poder absoluto, con todo el fútbol español –incluido un nuevo sindicato de futbolistas que está promoviendo– bajo su manto; con la televisión que comparte con Jaume Roures, y LaLiga4Sports –esa pantalla de las otras federaciones–. ¿No es peligroso el monopolio? «Tenéis mucho miedo a Javier Tebas y conviene mirar lo que ha conseguido en LaLiga antes de condenarle», dice un presidente de territorial. Llega el nuevo Rey Midas.

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