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Las cinco claves que explican la derrota de Nadal ante Djokovic

“Ganar a Rafa es como escalar el Everest”, confesó el serbio que buscará mañana su décimo noveno Grand Slam ante el griego Stéfanos Tsitsipas

Nadal y Federer, segundos después de la conclusión de la semifinal en París
Nadal y Federer, segundos después de la conclusión de la semifinal en París FOTO: CAROLINE BLUMBERG EFE

“Es como escalar el Everest”, confesó Novak Djokovic pasada la medianoche después de tumbar por segunda vez en su vida a Nadal en París. La tercera derrota de Rafa en 108 partidos en Roland Garros llegó en un partido de una exigencia infinita. El serbio escarmentó de la derrota sufrida hace apenas ocho meses en la final. Nunca había caído de esa manera en la lucha por un Grande, pero fue capaz de reinventarse.

La dureza mental de Nole

Rafa arrancó la final de 2020 con un rosco y en la semifinal lo hizo con 5-0, dos breaks incluidos. Después de un arranque tan contundente el desarrollo del segundo tramo del primer set fue el preludio de lo que se avecinaba. Nadal necesitó una hora para cerrarlo y lo hizo en la séptima bola de set que tuvo. A Djokovic no le funcionaron las dejadas, los globos de Rafa fueron una tortura, pero fue capaz de leer el partido y cambiar de plan. Tiro de drive cruzado en busca del revés de Rafa y le funcionó. “No tuve un buen arranque, pero no me sentía muy nervioso porque estaba pegándole bien a la bola. Era cuestión de buscar mi manera de meterme en el partido y adaptarme a su tipo de bola, algo que nadie más tiene en el circuito. La cantidad de efecto con el que él juega con su derecha es tremenda sencillamente. Me sentía bien física y mentalmente, con motivación”, aseguró.

Un set que duró como un partido

Hay partidos en las primeras rondas de Roland Garros que duran lo que duró el tercer set de la semifinal. Y en pista rápida muchos se deciden bastante antes de los 98 minutos que se prolongó una manga agotadora. Como no se podía resolver de otra manera que con un tie break hubo tres detalles decisivos en el desempate. Rafa arrancó con una doble falta (hizo ocho en todo el partido cuando raramente comete una o dos), falló una volea sencilla con 4-3 para el serbio -”es algo que puede ocurrir”, aseguró- y Nole culminó el tie break con dos saques sobresalientes.

Saque y winners en el tramo final

El de Belgrado logró sobreponerse a un 2-0 en contra en el arranque del cuarto set. Cerró el partido con seis juegos seguidos rearmándose de forma asombrosa. La trituradora física y mental que fue el segundo set le impulsó para remontar en el cuarto. Eso y la fiabilidad con su servicio y los winners que encontró con facilidad cuando se habían consumido cerca de cuatro horas de partido. Algunos datos del cuarto set son clarificadores: Rafa cometió tres dobles faltas fruto del cansancio; la diferencia en efectividad del primer servicio fue notable (75-59); Djokovic conectó 11 winners... El servicio de Rafa, uno de los pocos factores mejorables antes de la final como reconoció él mismo, padeció 22 bolas de break.

“Turno de noche”

No hubo turno de noche, pero casi. El partido empezó a las 19:10 cuando la sesión nocturna en las jornadas anteriores había comenzado a las 20:00. Los cinco sets de Tsitsipas y Zverev retrasaron más de hora y media el arranque del partido. Con la caída de la noche en París, la bola no coge los mismos efectos, está menos viva y eso afectó al juego de Rafa más a nivel mental que a nivel real. “Mi bola no hacía el daño que necesitaba”, aseguró el español.

Y ahora, ¿qué?

Rafa ha descartado jugar el torneo de Mallorca sobre hierba previo a Wimbledon. Y lo de comparecer en Londres ya se verá porque luego están los Juegos de Tokio. “Ahora mismo no tengo la claridad mental para pensar en el futuro, necesito tranquilidad”, comentó el zurdo. Si la derrota en la semifinal no ha sido la más dura de su carrera, está muy cerca: “Habiendo ganado 13 veces duele menos perder en una ocasión, pero es cierto que los años pasan y nada es eterno. Soy consciente de que cada edición voy a tener menos posibilidades, este año tenía una opción importante. No soy una persona que dramatice mucho las derrotas ni me exalte cuando gana. El año que viene espero volver con la ilusión y el trabajo necesario para darme una oportunidad. Estoy triste porque he perdido en el partido más importante del año para mí, pero la vida sigue”.