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La “infelicidad” de Nadal: “Vivo tomando muchos analgésicos sólo para poder entrenar”

El balear se despidió cojo de los octavos de final de Roma tras caer ante Shapovalov (1-6, 7-5 y 6-2)

Rafa Nadal se marcha de la central de Roma tras caer en octavos ante Shapovalov
Rafa Nadal se marcha de la central de Roma tras caer en octavos ante Shapovalov FOTO: FABIO FRUSTACI EFE

Rafa Nadal se marchó de la pista central de Roma agradeciendo el cariño de los aficionados y de su oponente, Denis Shapovalov, que lo acababa de vencer en octavos de final por 1-6, 7-5 y 6-2 y le dedicó un aplauso sentido. Lo malo no era la derrota. Tenía cara de pocos amigos el balear, y motivos para estar así. Su pie, la lesión crónica que arrastra en la zona de su tobillo izquierdo, le volvió a dar mucha guerra y no pudo competir. “No estoy lesionado, vivo con una lesión”, recordó el ganador de 20 Grand Slams. “Lo más difícil para mí hoy es, sinceramente, que empiezo a sentir que juego mucho mejor. Empecé el partido jugando mucho mejor. Mi entrenamiento fue mucho mejor que el otro día, y el calentamiento”, explicó, y así se vio en la pista con un fantástico primer set. Pero después...

A mitad del segundo el pie estalló. “Lamentablemente mi día a día es difícil, la verdad… A veces me cuesta aceptar la situación. Hoy a mitad del segundo set arranca el dolor y luego era imposible jugar para mí. Pero no le quiero quitar nada a Denis [Shapovalov], hoy ha sido mejor, bien hecho por él”, dijo con amargura. No se trata ya sólo de su carrera deportiva, en la que ya ha sido capaz de ganar todo lo ganable, es casi “la vida” lo que le preocupa: “Juego porque me hace feliz, pero el dolor me quita esa felicidad. Vivo tomando muchos analgésicos solo para poder entrenar todos los días y no puedes seguir así por mucho tiempo. No pretendo estar en perfectas condiciones, solo espero poder salir a la pista”, admitió.

Su realidad es que desde que volvió después de la fisura en la costilla que sufrió el 20 de marzo, el pie no le ha dado mucha tregua. Es una lesión que le diagnosticaron en 2006 y con ella ha sabido convivir y ganar. Pero en los últimos tiempos todo es más difícil por parones como este último, el de la pandemia... Después es complicado recuperar la normalidad y la rutina de la dura competición. Cada vez le cuesta más. “Es difícil para mí poder practicar de la manera correcta días seguidos. Hay que moverse muy bien para competir al más alto nivel y es algo que yo no soy capaz de practicar”, reconoció Nadal.

“No sé qué pasará”

Y todo a una semana escasa del gran objetivo de intentar ganar su décimo cuarto Roland Garros. “Qué puede pasar en los próximos días, no lo sé. Lo que puede pasar en una semana, realmente no lo sé ahora”, reflexionó. “Es el momento de aceptar la situación y luchar. No sé si descansar, no sé si tal vez practicar. Pero todavía tengo una meta en una semana y un par de días. Voy a seguir soñando con ese objetivo”, insistió. En París tendrá siempre con él a su médico, el doctor Ángel Cotorro, y tendrá que ir avanzando y mejorando con el torneo e incluso a ratos ignorando el dolor mientras sea soportable. Lo que está claro es que esta temporada lo va tener más complicado de nunca para sumar una nueva Copa de los Mosqueteros.