Djokovic-Nadal, la madre de todas las finales

Es el duelo más repetido del siglo. La igualdad contrasta con el dominio del serbio en partidos decisivos en pista dura. El mejor Nadal en este tipo de superficie busca evitar el séptimo título en siete finales de Nole en Australia

Es el duelo más repetido del siglo. La igualdad contrasta con el dominio del serbio en partidos decisivos en pista dura. El mejor Nadal en este tipo de superficie busca evitar el séptimo título en siete finales de Nole en Australia.

Djokovic ha aceptado el desafío planteado por el mejor Nadal visto nunca sobre pista rápida. El número uno del mundo y Rafa disputarán mañana (09:30, Eurosport) la final del Abierto de Australia. El serbio se impuso en la semifinal al francés Lucas Pouille con la misma autoridad que el español mostró ante Tsitsipas. Sólo cedió cuatro juegos, 6-0, 6-2 y 6-2, y estuvo 1 hora y 23 minutos en pista. El partido del número uno del mundo tuvo mucho de toque de atención para el español. Fue como si gritara un «aquí estoy yo» después de la tremenda exhibición de Rafa ante el griego. «Ha salido a pista con el fin de hacer un partido para mandarle un mensaje a Rafa de lo que se le puede venir encima el domingo», comentó el exjugador Pat Cash. Y es que Djokovic fue un ciclón. Se propuso gastar las menos energías posibles para alcanzar su séptima final en Melbourne y así lo hizo. En apenas 23 minutos había liquidado con un «rosco» el primer set. En su primera semifinal en un «Grande», Pouille se encontró con un jugador inabordable. Superó el 80 por ciento de puntos ganados con su servicio, sólo cometió cinco errores no forzados en todo el partido, conectó 24 «winners», no cedió una sola bola de «break» y sus restos fueron una pesadilla para el servicio del francés.

Djokovic persigue en Melbourne su séptimo título en otras tantas finales. Y lo hará en el que es el gran clásico del tenis mundial en el siglo XXI. Desde que el serbio y Rafa se cruzaran en los cuartos de final de Roland Garros en 2006, con la victoria para el español por la retirada de «Nole», se han medido en 52 ocasiones. El balance (27/25) es ligeramente favorable al balcánico. Casi la mitad de esos partidos han sido con títulos en juego, 24, y el balance de finales también sonríe a Djokovic por 14/10. La diferencia se agranda cuando los partidos decisivos se disputan en superficie dura como la de Australia, 3/9. Las tres victorias de Rafa en pista dura llegaron en Indian Wells 2007, y las finales de 2010 y 2013 del Abierto de Estados Unidos. En Australia no será la primera final que disputen. El inolvidable duelo de 2012 se convirtió en la final de «Grand Slam» más larga de la historia. Djokovic derrotó a Rafa por 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 (5/7) y 7-5 tras cinco horas y cincuenta y tres minutos de juego. Y eso que el quinto set se resolvió en sólo doce juegos. La posibilidad de volver a alcanzar la quinta manga y que todo se resuelva en un super tie-break es un atractivo más en una final muy abierta.

Ambos han sido los mejores con diferencia en las dos últimas semanas en Melbourne. Rafa no ha cedido un solo set, su tenis ha progresado a medida que pasaba rondas y su nuevo saque ha mostrado una efectividad sorprendente. Además no ha malgastado energía camino de la final. Ha estado en pista 12 horas y 11 minutos y gozará de un día más descanso que el serbio.

Djokovic no ha mostrado su mejor versión hasta la segunda semana. Ante Pouille rozó la perfección, pero Shapovalov y Medvedev fueron capaces de arrebatarle un set en la tercera ronda y los octavos de final, aunque fuera más porque el serbio se dejó ir que por méritos del rival. Lo mejor para él es que en cuartos no gastó energías gracias a la retirada antes de la hora de partido de Nishikori. Y ante Pouille no llegó a la hora y media en pista. «Nadal es el rival más grande de mi carrera. Los partidos contra Rafa son una experiencia única. Hay que comprar una entrada para ver la final, aunque creo que con el súperdesempate no estaremos casi seis horas como en 2012. Él ha jugado impresionantemente bien todo el torneo y yo tampoco he jugado mal en mis últimos dos partidos», dice Djokovic antes de la madre de todas las finales.