Real Madrid

Un mes después, Cristiano

Este remate de cabeza de Cristiano Ronaldo terminó en el primer gol del Real Madrid en el Veltins-Arena
Este remate de cabeza de Cristiano Ronaldo terminó en el primer gol del Real Madrid en el Veltins-Arena

El Getafe había sido la última víctima de Cristiano Ronaldo. Pero el dato se perdía en la memoria. Acostumbrado a marcar los goles de dos en dos o de tres en tres, el portugués llevaba un mes faltando a su costumbre. Desde el 18 de enero, cuando marcó dos goles en el Coliseum, uno regalado por Benzema y otro a pase de James. Antes, esa misma semana, había marcado en Copa contra el Atlético de Madrid. Esos tres eran sus únicos goles después de las vacaciones de Navidad. Después llegó el paso por el desierto, la expulsión en Córdoba, la derrota contra el Atlético y el cumpleaños con Kevin Roldán. El vacío.

Pero ayer, en Alemania, en el mismo lugar donde el Real Madrid comenzó el camino hacia la «Décima», Cristiano volvió a aparecer. El centro de Carvajal desde la derecha se dirigió sin remedio a la cabeza del portugués. Y la pelota siguió el curso natural de las cosas hacia el gol.

Volvió Cristiano para marcar las diferencias y lo hizo desde el comienzo. Marcó el primero de los goles, el más complicado, el que abre la brecha cuando todo está por hacer. Y lo hizo cuando el Madrid todavía no se mostraba superior al Schalke.

El de ayer era el sexto gol de Cristiano en los siete partidos disputados en Europa. Lejos de los 17 que consiguió en la edición pasada. En la primera mitad de la temporada, el portugués concentró toda su actividad goleadora en la Liga. En el campeonato doméstico ha conseguido 28 goles en 20 partidos. Una cifra que se ha visto frenada en las últimas jornadas, pero le da para ser aún el máximo goleador de forma destacada con una media superior al gol por partido.

Cristiano mantiene la pegada, pero además no se olvida de su faceta más generosa, esa que ha descubierto en los últimos tiempos y que le permite ser el segundo mejor pasador de la Liga, sólo superado por Messi. Ayer, en la segunda mitad, vio la llegada de Marcelo por detrás de él y le cedió la pelota para que el brasileño buscara el hueco por donde encajar el segundo. «Creo que Cristiano no está obsesionado con el gol. El gol viene cuando trabaja, cuando el equipo trabaja», decía el lateral madridista. Y Cristiano Ronaldo trabaja siempre. Por eso le resultan más frustrantes que a otros periodos como el último mes. Treinta y dos días, del 18 de enero al 18 de febrero, sin marcar un gol. Una expulsión y cero goles en ese periodo. Demasiado para un futbolista que compite cada día por ser el mejor del mundo con Messi.

Marcelo se marchó a celebrar su gol con el banquillo madridista. «El gol ha sido para mi sobrina, que acaba de nacer, pero quería celebrarlo con el míster, con Keylor [Navas], con Chicharito, con todos, porque somos una familia», decía el zurdo. Pero a Cristiano le gusta más celebrar los goles en familia cuando no tarda tanto en marcar él.