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«1.000 euros invertidos en oro en 2002 valdrían hoy 3.500»

El metal representa la eternidad, la excelencia, el poder. Además es indestructible, ni siquiera el agua del mar lo consigue. Es lo más parecido al dinero

  • Gabriel Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Metales Preciosos de Inversión
    Gabriel Ruiz, presidente de la Sociedad Española de Metales Preciosos de Inversión / Cipriano Pastrano

Tiempo de lectura 4 min.

08 de enero de 2019. 10:58h

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Jesús Martín 8/1/2019

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Está convencido de que «el oro es la alternativa real a los activos de inversión que hay en la actualidad. No lo digo yo, lo dicen 6.000 años de historia». Son palabras de Gabriel Ruiz, presidente de la Sempi (Sociedad Española de Metales Preciosos de Inversión).

–¿Por qué invertir en oro y no en otros activos?

–Básicamente, porque es el único activo triple «A» que hay en el mundo. Es como el dinero en efectivo. Y no representa la deuda de ningún país. Es el único activo de inversión que ha sido capaz de garantizar el poder adquisitivo del dinero que se invierte.

–¿Eso quiere decir que no ha bajado nunca el precio?

–Los precios se fijan en los mercados de Londres y Nueva York. Pero a veces se producen ciertas anomalías entre el oro de inversión y el oro físico. El oro es objeto de una fortísima especulación. Hemos llegado a medir apalancamientos de 100 a 1. Es decir, por cada onza de oro real que existe se han vendido en contratos de futuro mil onzas que no existen. Eso crea una burbuja extraordinaria. En la tierra no hay tal cantidad de oro. Y esa burbuja se puede pinchar en cualquier momento. Si pasase esto, el precio del activo se multiplicaría por diez. Eso se traduciría en una onza que en vez de estar a 1.220 dólares (actual) se pueda ir a 15.000 dólares. Se ha llegado a vender en los mercados financieros cinco veces el oro que hay en la Tierra. Si no se especulara sobre él, estaría entre 7.000 y 10.000 euros la onza.

–¿Cómo sabemos que compramos oro de verdad?

–Las refinerías que venden oro para inversión tienen que disponer de una homologación de la mesa del mercado de Londres. Este certificado no se concede a cualquier entidad. Hay que tener un capital social determinado y una capacidad de refino de 10.000 kilogramos de oro al año y 50.000 de plata al año y tener una carta de aceptación del banco central del país. Nosotros vendemos oro con todas las garantías de mercado.

–¿Invierte mucha gente?

–Hay países con una gran tradición: Alemania, Reino Unido, Italia. En 2002, cuando nació el euro, si hubiéramos guardado 1.000 euros y su equivalente en oro nos encontraríamos que el oro tendría a precio de mercado un valor de 3.500 euros y solo seríamos mileuristas.

–Cuando uno invierte en oro ¿se lo lleva a su casa?

–No compra el oro, se convierte en socio de la compañía; si nosotros obtenemos beneficios, él los obtiene también. A la finalización del contrato si invirtió 100.000 euros con nosotros tiene 100.000 euros en oro físico al precio de mercado.

–¿Y qué hace el cliente?

–Llevárselo a casa, lo puede dejar en custodia o simplemente venderlo, recuperar su inversión y obtener la plusvalía (media del 5%). Nosotros ponemos el oro en el mercado.

–¿Hay jubilaciones en oro?

–Sí. Nosotros tenemos. Se hacen aportaciones anuales y una vez que cumple tres años liquidamos esas tres primeras anualidades (la aportación realizada y los beneficios obtenidos). Las previsiones nuestras son de una rentabilidad media del 9%.

–¿Es un activo refugio o es otra cosa?

–Era, es y será por siempre el activo refugio por excelencia, porque así lo atestiguan 6.000 años de historia.

–¿Se puede decir que el bitcoin es el nuevo oro 2.0?

–Hay muchas posibilidades, pero no las criptomonedas, sino la tecnología blockchain.

–¿Pero alguna diferencia tendrá con el oro?

–El oro existe haya luz o no. Me explico. Si un día hubiera un apagón mundial en internet, algo que no se puede descartar, y que llegase a fundir todos los sistemas eléctricos nos quedaríamos sin transacciones electrónicas. ¿Cómo compraríamos el pan al día siguiente?

–¿O sea, es lo más parecido al dinero?

–Es dinero independientemente del país en el que estés.

–¿Cuál es el perfil de la persona que invierte en oro?

–Es cualquiera que esté preocupado por lo que está ocurriendo y va a ocurrir. Hay piezas de 2, 5, 10 y 20 gramos, una onza (31,104 gramos), 50, 100, 250, 500 y 1.000 gramos.

–¿Quién regula la actividad en metales preciosos?

–La comercialización de metales preciosos está supervisada por el Banco de España. Sobre todo en su delegación con el Servicio de Blanqueo de Capitales (Sepblac). Cualquier empresa que comercialice metales tiene que estar registrada y pasar una auditoría anual. El oro no está bajo la supervisión de la CNMV. Pero nosotros no comercializamos activos financieros, sino metales para inversión: oro y plata, de momento. No somos un chiringuito financiero.

–Oro, plata... ¿Hay más?

–Platino y paladio. Pero el mercado español no está aún maduro para ello. Son metales menores con una gran demanda y escasez. Pueden tener una fuerte revalorización.

–¿Todo se limita a un problema de escasez?

–Y de demanda. Tiene mucha, sobre todo a nivel industrial. Hasta los móviles llevan oro en su circuitería.

El lector

Además de informes relacionados con nuestra actividad, «leo la prensa por internet por razones de inmediatez. Repaso todos los medios de comunicación. También LA RAZÓN, la prensa económica, Bloomberg. No da casi tiempo para leer en papel, salvo los fines de semana. Estás más ocioso y te puedes dar ese placer», asegura.

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