Economía

Codere pierde casi 55 millones y aumenta sus números rojos

Su saldo negativo crece un 35%. Las irregularidades contables lastran el beneficio

La guerra que se libra por el control interno de Codere entre los fondos que poseen la mayoría del accionariado –Silver Point, Contrarian y Abrams– y la familia Martínez Sampedro –fundadora y dueña del 18,5% del capital– ha pasado factura a su cuenta de resultados. La compañía del juego registró unas pérdidas netas en el tercer trimestre de 54,6 millones de euros, que se suman a los 40,4 millones que perdieron en 2018, un 35% más, y 95 millones en algo menos de dos años, frente a las ganancias de 2,8 millones de 2017. Estos resultados se han visto marcados por el cambio de la normativa contable, que incrementa los gastos financieros y el impuesto a las ganancias corporativas. Así, antes de la aplicación de la NIC 29 y la NIIF 16, las pérdidas habrían sido de 24,3 millones. Estas cifras también se han visto lastradas por las «inconsistencias contables» encontradas en una auditoría externa sobre tres de sus filiales suramericanas, que han supuesto un impacto sobre el beneficio bruto de explotación (Ebitda) de 16,5 millones de euros para el conjunto del grupo. Esta auditoría externa, autorizada por la dirección y dirigida por las firmas Kroy Abogados y Álvarez & Marsal México, confirmó un desfase de 9,2 millones en los ingresos de explotación de su filial en México, y de 1,2 millones en los de Colombia. Además, ha recortado en 14,8 millones el ebitda ajustado de la filial en México, en 1,3 millones el de Colombia, y en 0,4 millones, el de Panamá. 16,5 millones imputables a todas estas irregularidades.

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A pesar de que la compañía aumentó el número de máquinas de juego un 0,7%, hasta las 56.617 unidades, y el número de salas de 144 a 150, la disminución de locales de apuestas deportivas de 481 a 273 provocó una caída de los ingresos operativos del 6,3%, para quedarse en 1.045,3 millones de euros, y todo pese al crecimiento del negocio online (+43,4%) y a la buena evolución de sus operaciones en Europa –España (+2,7%) e Italia (+3,3%)– y Uruguay (+5,8%). Sin embargo, el mal comportamiento del resto de delegaciones suramericanas causó cerrar en negativo el último trimestre, siendo Argentina la que peores números presentó, con una reducción de sus beneficios del 25,7% por culpa de la devaluación de su moneda local. Ante estos malos resultados y tras haber confirmado el impacto de las «inconsistencias contables», la compañía ha iniciado la reorganización de su estructura interna, con la que pretende fortalecer sus procedimientos de control interno.