Las ayudas del Plan Renove te pueden hacer pagar hasta 1.000 euros de más en la próxima declaración de la Renta

La tributación extra puede desincentivar la compra, alerta Sumauto. Los compradores que no declaren estas ayudas se exponen a intereses de demora y una sanción

Como con cualquier remedio, siempre hay que mirar las contraindicaciones del prospecto. El Gobierno acaba de dar luz verde al Plan Renove 2020, que cuenta con un presupuesto de 250 millones de euros y ofrece ayudas de entre 300 y 4.000 euros para la adquisición de un vehículo si se deshace de uno antiguo. Esta medida pretende combatir la escasa demanda de vehículos, que cayó en picado durante el confinamiento, e impulsar la adquisición de modelos más respetuosos con el medio ambiente, aunque también subvencionará la compra de vehículos de combustión (gasolina o diésel) que cumplan las normas de emisión de la UE. Los incentivos pueden variar considerablemente en función del vehículo adquirido, del tipo de beneficiario y del coche que se mande al desguace. Lo que será inamovible es la obligación de declarar esta ayuda. Los compradores de turismos con etiqueta “Cero” que tengan un sueldo medio de unos 20.000 euros anuales y reciban las ayudas que se aprobarán hoy dentro del Plan Renove pagarán unos 1.031 euros en su próxima declaración de la Renta, según estimaciones de los Técnicos de Hacienda (GESTHA) para Sumauto.

¿A cuánto ascienden los descuentos?

La compra de turismos con etiqueta energética “Cero” por parte de particulares o autónomos se subvencionará con 4.000 euros, mientras que si se compra un modelo “Eco” se recibirán entre 600 y 1.000 euros y entre 400 y 800 euros si se adquiere un coche con etiqueta “C” (combustión). En el caso de las pymes, las ayudas son de 3.200 euros para los “Cero”, de entre 500 y 800 euros para los “Eco” y de entre 350 y 650 euros para los “C”, mientras que las grandes empresas recibirán 2.800 euros en el primer caso, entre 450 y 700 en el segundo y entre 300 y 550 euros en el tercero.

Para poder solicitar las ayudas de este plan, los turismos adquiridos no podrán tener un precio de más de 35.000 euros. Además, el programa incluido en el Plan de Impulso a toda la cadena de valor del Sector de Automoción contempla la implicación del sector mediante un descuento obligatorio y equivalente de la misma cuantía que la ayuda estatal, excepto en los modelos con etiqueta “Cero”, en cuyo caso será de 1.000 euros adicionales. Por otro lado, a estas ayudas se podrán añadir 500 euros adicionales en caso de que se achatarre un coche de más de veinte años, de beneficiarios con movilidad reducida o de que pertenezcan a hogares con ingresos mensuales menores de 1.500 euros.

Sumauto confía en que estas nuevas ayudas generen un “efecto llamada” en los compradores y movilicen aproximadamente un 20% de demanda añadida, es decir, familias y particulares que no pensaban cambiar de coche pero que gracias a estos fondos ahora sí lo harán. Esto permitirá reducir la caída prevista de las matriculaciones del 45% al 25%, según Faconauto, y aliviar la acumulación de stock y presión financiera que sufren los concesionarios, ha señalado Sumauto, portal de motor que aúna Unoauto, Autocasión y AutoScout24.

Cómo afectará a la declaración de la Renta

Un comprador que se acoja al Plan Renove verá como parte de las ayudas se convertirán en tributación adicional. En concreto, tomando como referencia a un contribuyente con un sueldo medio de 19.809 euros brutos anuales (la media de 2018 en España) tendrá que pagar 192 euros adicionales en el IRPF si recibe una ayuda de 800 euros; 240 euros si la cuantía reciba para cambiar su vehículo es de 1.000 euros. Finalmente, los compradores que reciban la máxima bonificación posible, 4.000 euros, tendrán que pagar 1.031 euros extra en su próxima declaración de la Renta. Lo que se incentiva por un lado, se desincentiva por otro. Según Nicolás Cantaert, director general de Sumauto, “las ayudas para la compra de los vehículos menos contaminantes deberían estar exentas de tributar a Hacienda para así no desincentivar la demanda, ya que el aliciente psicológico que suponen se diluye al tener que tributar por ellas, máxime ahora que los hogares tienden al ahorro por la desconfianza en la economía, y los concesionarios necesitan aligerar su stock y costes financieros”.

Sanciones si no se declara

Estos incentivos constituyen una ganancia patrimonial que debe incluirse en la base imponible general del IRPF en función de los ingresos y de la situación personal y familiar de cada contribuyente, mientras que los descuentos realizados directamente por el fabricante, concesionario o punto de venta del vehículo en cuestión no tributan por este impuesto, aclara Sumauto. Los compradores que no las declaren se exponen a tener que presentar una declaración complementaria. “En el caso de no realizarla, la Administración liquidaría el importe correspondiente con intereses de demora e impondría una sanción por una infracción tributaria del 26,25% de la cuota dejada de ingresar. Una sanción que podría duplicarse en el caso de compradores con rentas más altas, debido a la progresividad que caracteriza a este impuesto”, advierte el portal.