La trampa de simplificar la PAC

Todos los comisarios han prometido hacerlo pero lo normal es que se complique aún más

Todos los comisarios de Agricultura de los últimos tiempos han manifestado su intención de simplificar la Política Agraria Común (PAC) cada vez que presentaban una propuesta para reformar la misma. El ya excomisario Phil Hogan no fue una excepción y anuncio a bombo y platillo que ese era uno de sus objetivos cuando dio a conocer la actual propuesta que está encima de la mesa del Consejo de Ministros. Estos últimos también han hechos suyas estas tesis de simplificación y a lo largo de los últimos años han repetido hasta la saciedad que iban a simplificar la PAC. Para que no faltase nada y nadie los eurodiputados se han sumado a este coro y han pedido por activa y por pasiva unas reglas de la PAC más sencillas.

Sin embargo, a la hora de la verdad, cuando han llegado los resultados finales de los diferentes procesos de negociación, estos han ido en sentido contrario, porque las cosas no solo no se han simplificado, sino que se han complicado todavía más para desesperación de los agricultores y ganaderos. En estos momentos, parece que hemos entrado en la recta final para conseguir un acuerdo político sobre la nueva PAC dentro de tres semanas. Este es por lo menos el objetivo de la delegación de Alemania, que ostenta durante este semestre la presidencia del Consejo de Ministros de la Unión Europea.

Y, tal y como van las negociaciones, crece la impresión en Bruselas y en el resto de las capitales comunitarias de que la próxima PAC no solo no va a ser más simple, sino que se complicará todavía más. Las medidas de diverso tipo que se pretenden adoptar supondrán también más controles, más inspecciones y más complicaciones. Es decir, que, una vez más, nos encontraremos con que en lugar de simplificar la PAC, se complicará todavía más. La cosa está difícil, aunque todavía podría arreglarse. Sin embargo, no tengo muchas esperanzas.