La UE presiona a Hungría y Polonia para que levanten su veto al plan de rescate

Los dos países han puesto en jaque el fondo de recuperación, con el que España cuenta para cuadrar los Presupuestos de 2021. Eslovenia se une a la revuelta

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete mantienen una reunión por videoconferencia en un ambiente singularmente enrarecido. A pesar de que esta cita había sido convocada con carácter extraordinario para abordar la coordinación de las capitales europeas en la segunda ola de la pandemia, el veto de Polonia y Hungría al fondo de recuperación acabó acaparando todos los focos, preocupaciones y tensiones.

Este pasado lunes, las dos capitales decidieron lanzar un órdago a la grande y poner en peligro el paquete consensuado el pasado mes de julio en una agónica cumbre de 90 horas de duración. Este veto se debe a la contumaz oposición de Budapest y Varsovia a vincular el desembolso de los fondos al respeto al Estado de Derecho. Con esta maniobra, no sólo se pone en peligro el fondo de recuperación para hacer frente a los estragos ocasionados por el coronavirus -del que España recibirá 140.000 millones de euros entre préstamos y transferencias a fondo perdido y del que dependen los Presupuestos de 2021- sino también el nuevo marco financiero plurianual para los años 2021-27 que incluyen las subvenciones para los agricultores, los fondos para las regiones y programas como Erasmus. En total, hay la friolera de 1,82 billones en juego.

El calendario provisional había establecido que el mecanismo debía estar listo el 1 de enero para que los fondos puedan comenzar a fluir a partir de las segunda mitad del año, después de que Bruselas examine los planes de inversiones y reformas presentados por las capitales. El Gobierno de Pedro Sánchez ha incluido en los presupuestos del año que viene 25.000 millones de euros provenientes de los fondos europeos.

Ante el cariz que está tomando la situación, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde aprovechó ayer su comparecencia en el Parlamento Europeo para alertar sobre las consecuencias y pidió que este fondo entre en funcionamiento “sin retraso” ante la necesidad de ayudar a aquellos países “con un margen fiscal más limitado” entre los que se encuentran España e Italia.

Otro frente abierto

Varsovia y Budapest se encuentran expedientados por Bruselas debido a los ataques de sus gobiernos a la libertad de prensa y la independencia judicial. En los últimos días, las tensiones se han agudizado. También Eslovenia se ha unido a la revuelta. “Cualquier mecanismo discrecional que no se base en un juicio independiente, sino que esté basado en criterios políticos no puede denominarse Estado de Derecho”, asegura la explosiva misiva enviada a la Comisión Europea por el primer ministro del país, Janez Jansa. Este pasado miércoles, el primer ministro húngaro, Viktor Orban incluso volvió a agitar el espantajo de la inmigración que tantas heridas causó durante la crisis de refugiados. “Después de aceptar la propuesta actual, no habrá ninguna barrera que impida vincular el desembolso de fondos al apoyo a la inmigración y a chantajear a los países que se oponen a la inmigración con sanciones presupuestarias”, declaró el primer ministro.

Tras esta escalada en las declaraciones, el hartazgo y la desconfianza se ha apoderado de la mayoría de las capitales europeas que temen quedar indefensas ante estas coacciones. Aunque en Bruselas siempre se negocia hasta el final y en el club comunitario se confía en la capacidad de la presidencia alemana para conseguir que vuelvan las aguas a su cauce, el margen de maniobra es muy escaso y no se quieren sentar precedentes. El Parlamento Europeo, que también debe dar luz verde al acuerdo, ya ha avisado de que no piensa tolerar cambios en este mecanismo de respeto al Estado de Derecho.

“Nadie está pensando en reabrir el acuerdo de julio. Si la temperatura sube, no sé dónde acabarán los que están atizando el fuego”, explicaba un alto cargo europeo. Muchos no ocultan su deseo de que el incendio arrase a los protagonistas de la rebelión ya que esto países son de los más beneficiados del club por estos fondos y las consecuencias serían difíciles de explicar para los ciudadanos golpeados por la crisis económica.

Propuestas

En los últimos días, flotan varias propuestas en el ambiente. La Comisión Europea y la presidencia alemana están dispuestas a redactar una declaración que deje claro que el mecanismo sobre el respeto al Estado de Derecho se utilizará de manera proporcional, pero no está claro que esto sea suficiente ya que no se tocaría el grueso del pacto. Francia también propone un enjuague legal para convertir el acuerdo de recuperación en un acuerdo intergubernamental que pueda sortear la regla de la unanimidad, pero muchas capitales son escépticas ante este opción ya que plantearía otros problemas.

Nadie sabe muy bien hasta dónde están dispuestos a llegar estos y cuál puede ser el precio que habrá que pagar en el futuro si se salen con la suya en esta crisis.