La consecuencia del pacto de ERC y Sánchez: 2.000 euros más en impuestos para cada hogar madrileño

Las claves del ataque de los independentistas a la política fiscal de Madrid

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Igualar al alza la fiscalidad de todas las comunidades autónomas, como persigue el pacto alcanzado por el Gobierno con ERC que permitirá a Pedro Sánchez sacar adelante los Presupuestos Generales del año próximo, tendría un coste muy elevado para los madrileños: hasta 2.000 euros al año más en impuestos. Madrid, como defienden los independentistas o líderes socialistas como el presidente valenciana, Ximo Puig, no es una “aspiradora” de recursos a tenor de los datos pues sólo recibe el 22,6% de lo que recauda.

¿Qué pretenden el PSOE y ERC?

A grandes rasgos, homogeneizar impuestos entre las comunidades autónomas de régimen común, lo que, de facto, se traduciría en que estas regiones no pudieran aplicar una política fiscal propia en los tributos estatales que tienen cedidos. ERC pretende fijar un tipo mínimo en toda España de un impuesto ya erradicado en el resto de la UE y la OCDE, el de Patrimonio. Para lograrlo, se crearía una nueva cuota estatal. La consecuencia sería que el contribuyente siempre pagaría, como mínimo, lo establecido por el Estado y los gobiernos regionales no tendrían la opción de aplicar una política de impuestos bajos. El Gobierno, por su parte, ha declarado abiertamente que su intención es armonizar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones para acabar con lo que consideran “dumping fiscal” de Madrid.

¿Cuál sería la factura de esta armonización?

Si finalmente sale adelante la propuesta del Gobierno y sus socios secesionistas, los madrileños verían incrementados sus impuestos. Con el modelo fiscal catalán, en hasta 5.180 millones de euros adicionales al año, lo que supone una media por hogar de 2.001 euros. De aplicarse la fiscalidad valenciana, el coste sería de hasta 4.387 millones de euros adicionales al año, o 1.700 euros por familia.

¿Hace realmente Madrid “dumping fiscal”?

No. Todas las comunidades autónomas (excepto País Vasco y Navarra, que tienen regímenes especiales) tienen las mismas competencias y, por tanto, la libertad y la posibilidad de bajar los impuestos que tienen transferidos. Por tanto, no existe competencia desleal. Si otras comunidades autónomas tienen impuestos más altos es porque así lo han decidido sus gobernantes.

¿Han bajado impuestos regiones socialistas?

Sí. Algunas que están gobernadas por o gracias al PSOE han imitado las rebajas fiscales de la Comunidad de Madrid. Extremadura ha pasado de ser una de las autonomías con uno de los mayores impuestos sobre las herencias a tener la misma fiscalidad que Madrid. Cantabria, donde gobierna el PRC con apoyo de los socialistas, ahora tiene un Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones bonificado al 100%. Y en Castilla-La Mancha, donde el presidente es el barón socialista Emiliano García-Page, una de las comunidades más críticas con la fiscalidad de Madrid, cuentan con una bonificación del 95%.

¿Los impuestos bajos penalizan el crecimiento?

No. Andalucía da buena muestra de ello. Con la llegada al poder del Ejecutivo formado por PP y Ciudadanos, hubo un cambio notable en la fiscalidad con una reducción de la escala autonómica en el IRPF, una bonificación al 99% de Sucesiones y Donaciones en el ámbito familiar y una reducción de los tipos en Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados para la compra de vivienda habitual. Estos recortes no impidieron a Andalucía cumplir el año pasado con sus objetivos de déficit, gasto y deuda. Además, la comunidad creció el 1,9%, por encima de la media nacional.

¿La fiscalidad madrileña es mala para las rentas bajas?

No según los datos. Los madrileños se han ahorrado más de 48.000 millones de euros en impuestos gracias a las rebajas fiscales desde 2004, lo que supone una media de 15.000 euros por contribuyente. Según los cálculos del Ejecutivo regional, el 85% del ahorro fiscal ha correspondido a rentas inferiores a 60.000 euros, y de esa cantidad, el 73% a rentas inferiores a 33.000 euros. En la última década, la Comunidad de Madrid asegura que ha rebajado el IRPF un 25% a las rentas más bajas y un 2,3% a las más altas, convirtiéndose en la región donde menos tributan por IRPF las rentas más bajas. El tipo mínimo es del 9%.

¿A más impuestos, más recaudación?

No necesariamente. Madrid es la comunidad que más recauda por grandes impuestos (IRPF, IVA e Impuestos Especiales) con un total de 84.431 millones en 2018 a pesar de su baja fiscalidad. Incluso fue la segunda que más recaudó por Sucesiones y Donaciones el año pasado sólo por detrás de Cataluña. Tras entrar en vigor nuevas bonificaciones en Sucesiones y Donaciones, Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, los ingresos por estos impuestos aumentaron un 8,2% (157 millones de euros). Según sus datos, antes de la bonificación (en 2006), se realizaban unas 4.000 donaciones al año y en 2019 se realizaron 50.554, un 1.260% más.

¿Es Madrid una “aspiradora” insolidaria?

No. Aunque es la región que más recauda por grandes impuestos (IRPF, IVA e Impuestos Especiales), 84.431 millones de euros en 2018, sólo recibe el 22% de esa recaudación, 19.110 millones. Además, la comunidad aporta al Fondo de Garantía de los Servicios Públicos Fundamentales, fondo que financia en parte los hospitales y escuelas de 14 comunidades autónomas, el 68% de todos los recursos procedentes de las regiones. Entre 2009-2018, su aportación ha sido de 31.672 millones de euros, casi tres veces la de Cataluña (11.169 millones). Pese a ser la primera región en capacidad tributaria, baja al puesto 12 en lo que recibe del sistema de financiación autonómico por habitante (2.631 euros por habitante, frente a los 3.482 que recauda por tributos cedidos).

¿Ser capital beneficia a Madrid?

A efectos económicos, es una afirmación dudosa. Aunque es la capital de España desde 1561, sólo ha logrado convertirse en motor de la economía española en los últimos años. De hecho, el que las grandes compañías tengan en la ciudad su sede corporativa no le reporta más ingresos dado que tributan por el Impuesto sobre Sociedades, que corresponde en su totalidad al Estado. Además, aunque estas empresas hagan su declaración en Madrid y presenten allí sus retenciones, sólo se repercute por IRPF a la Comunidad de Madrid lo correspondiente a la gente que vive en la región. El que las empresas presenten sus declaraciones de IVA en la región tampoco supone mayor beneficio a nivel de ingresos, ya que por IVA se recibe exclusivamente lo que corresponda según los indicadores de reparto y de consumo establecidos en el sistema de financiación autonómico.