La campaña de la Renta 2020 se ceba con los nuevos pobres de la pandemia

No tienen medios para declarar ni ahorros para pagar a Hacienda 1.000 euros de media

Banco del Bebé reparte alimentos y artículos de primer necesidad
Numerosas personas haciendo cola desde muy temprano ante la sede del Banco del Bebé de la Fundación Madrina durante los primeros meses de la pandemiaMariscalEFE

La campaña de la Renta 2020 arrancó ayer con el foco puesto en los contribuyentes que sufren los ERTE o que se benefician del Ingreso Mínimo Vital (IMV). Con la crisis ocasionada por la Covid-19, numerosas familias de clase media entraron de lleno en el colectivo de los más vulnerables. Subsistir con el paro, la prestación por ERTE o el IMV desde hace un año es su odisea diaria. A sus peores pesadillas se suma ahora la declaración de Renta, un nuevo mazazo que les puede costar una media de 1.000 euros a los afectados por ERTE y que en el caso de los perceptores del IMV implica superar una carrera de obstáculos entre los que se encuentran la falta de medios y de conocimientos, denuncia Fundación Madrina.

De las 21,57 millones de declaraciones que recibirá la Agencia Tributaria este año, aproximadamente 4 millones serán de afectados por ERTE, de los cuales 327.000 no la hicieron el año pasado, y en buena parte de los casos con resultado a pagar. Esto se debe a que al tener dos pagadores (la empresa y el SEPE) el umbral para presentar la declaración baja de 22.000 a 14.000 euros – siempre y cuando los abonos del SEPE superen los 1.500 euros–, y a que las prestaciones no llevan aplicadas retenciones de IRPF.

Con estos datos uno se puede hacer la idea de que las familias más vulnerables no van a tener que pagar, ya que ni siquiera habrán ingresado lo suficiente para declarar. Un prejuicio que Ana Roda, portavoz de Fundación Madrina, desmiente con los casos que ya les ha llegado en busca de ayuda. Uno de ellos es el de una familia venezolana que se gastó gran parte de sus ahorros para venir a España a trabajar hace un año. Tanto el marido, piloto, como la mujer, ambos trabajadores de la misma aerolínea, han estado en ERTE desde el inicio de la crisis. «No vivían derrochando, pero la pandemia se ha comido todos sus ahorros. Esta mañana hemos hecho la declaración y a él le toca devolver 1.000 euros. Cómo les dicen que paguen ese dinero si deben dos meses de alquiler», explica la portavoz de Fundación Madrina. Un piloto no es el perfil que uno se imagina acudiendo a esta fundación y de hecho antes ambos eran voluntarios, pero la pandemia los ha convertido en vulnerables, viéndose incluso obligados a pedir pañales para su hijo.

Ayer mismo, Ana Roda también llevó el caso de una familia con siete hijos, el padre en paro y la madre en ERTE la mayor parte del año. Aunque en su caso no les ha salido a pagar, en esta campaña han perdido 1.300 euros, ya que si habitualmente obtenían un reembolso de 1.600 euros, este año, al aplicar las retenciones de las prestaciones percibidas, solo han podido recuperar 300 euros.

Eliminar trabas

Aunque Hacienda aprobó ayer que los trabajadores en ERTE cuya declaración salga a ingresar puedan fraccionar el pago en seis meses sin intereses, para Ana Roda esta medida solo es una tirita: «Muchos van del ERTE al paro. Da igual que les des un año, no van a tener dinero».

Los beneficiarios del IMV (460.000, de los cuales 226.000 son menores), que están obligados a declarar aunque se trate de una renta exenta, tienen otro problema: la falta de medios para presentar la declaración, una losa más sobre la espalda de familias sobreendeudadas y asiduas de las colas del hambre. Por ello, Fundación Madrina reclama a Hacienda que elimine este trámite y no obligue a pagar a los afectados por ERTE.